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lunes, 9 de julio de 2012

La eucaristia: Sacramento explicado, comunion, consagracion, viatico

lunes, julio 09, 2012

La Sagrada Eucaristía es el sacramento que bajo las apariencias de pan y vino contiene verdaderamente con su alma y divinidad al Cuerpo y Sangre de Jesús.

Jesucristo instituyó la Sagrada Comunión para estar más cerca nuestro, aumentarnos su gracia, sus favores y su amistad, y para poder ser Él mismo el alimento de nuestra alma. Además aumenta en nosotros el amor a Dios y al prójimo, nos preserva de los pecados mortales, nos perdona los veniales y es una señal segura de que resucitaremos para la vida eterna.

Para poder comulgar dignamente hay que estar sin pecado mortal en el alma, o sea en gracia de Dios, no haber comido preferentemente desde una hora antes y acercarnos a comulgar con respeto y devoción. Si estamos seguros de no tener pecado mortal podemos comulgar aunque no nos hayamos confesado recientemente. Jamás hay que dejar de comulgar por una pelea, un disgusto, por alguna palabra fuerte que se nos escapó, por un mal genio, o por cualquier otro pecado venial que se puede borrar con un acto de contrición bien hecho, ya que cuanto más comulgamos más santos nos volveremos. Por lo tanto, los que solamente tienen pecados veniales pueden comulgar sin confesarse ya que éstos no hacen perder la gracia santificante ni la amistad con Dios.

La palabra eucaristía significa sacrificio para dar gracias, ya que así se llamaban los sacrificios antiguos dedicados a agradecer a Dios los grandes favores recibidos.

Jesús instituyó la Sagrada Eucaristía en la última Cena cuando convierte el pan en su cuerpo, el vino en su sangre y da a los apóstoles el poder de hacer lo mismo.

En la actualidad los apóstoles son reemplazados por los obispos y los sacerdotes que son los únicos que tienen el poder de obtener que el pan y el vino se conviertan en el Cuerpo y Sangre de Jesús en el momento de la Consagración al repetir las palabras de Jesús en la última Cena, cuando celebran la Santa Misa.

La hostia después de la Consagración es el verdadero Cuerpo de Jesucristo incluyendo su Sangre, Alma y Divinidad, al igual que el cáliz que contiene la verdadera Sangre junto al Cuerpo, Alma y Divinidad. Después de la Consagración no hay pan ni vino, sino solamente las especies o apariencias.

Cuando la Hostia Consagrada es dividida no se divide a Jesucristo pues Él queda en forma entera en cada una de las partes en que se pueda dividir la hostia, de la misma forma que si un gran espejo se parte en varios pedazos, en cada uno de ellos se verá y estará nuestra imagen completa.

La sagrada comunión se debe recibir como mínimo una vez al año, en Pascua. Pero es conveniente comulgar en cada Misa que se asiste, y se puede hacer todos los días.

Los enfermos pueden recibir la sagrada comunión en forma de viático, que es cuando se lleva la hostia hacia dónde está el enfermo de cierta gravedad o en peligro de muerte. Durante la enfermedad se puede y es conveniente recibir varias veces la comunión por viático en distintos días. Los enfermos antes de comulgar pueden haber tomado alimentos, bebidas o las medicinas que necesitan.

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