0

ÚLTIMOS ARTÍCULOS
Cargando...
sábado, 1 de febrero de 2014

Cartujo, Orden de la Cartuja de San Bruno: Regla, organizacion

sábado, febrero 01, 2014

En el desierto de la Cartuja fue en donde San Bruno, un profesor con deseo de llevar una vida austera, fundó en unión de seis compañeros, la Orden de la Cartuja, que se entregaba por completo a la contemplación y a la penitencia. Era el año 1084.

Su regla está inspirada en la de San Benito y es una de las más severas de la Iglesia. Lo original de ella es la combinación de la vida solitaria con la vida en común, y con ello se pretende evitar los peligros de la soledad completa ya que son muy pocos los que tienen fuerza para soportarla. Además permite que se expansione la vocación, ofreciendo a los solitarios la posibilidad de contar frecuentemente con los auxilios de los sacramentos, con la dirección y los consejos de los monjes experimentados, librándoles, a la vez, de preocupaciones materiales.

Para permitir la soledad, la Cartuja está organizada de modo que nadie pueda contemplarla interiormente, ya que las ventanas dan a las celdas contiguas o están en el techo. Cada celda comprende de dos piezas, una leñera y un taller donde hay un banco de carpintero y un torno para madera. En una de las dos estancias hay una imagen de la Virgen y un banco donde el cartujo se recoge allí, en lo que se llama el "Ave María". Al lado hay una alcoba para el lecho de tablas, cubierto con un jergón, un burdo paño y las mantas (a esto se le llama el cubículum).

El monje duerme medio vestido y tiene una silla y un pequeño oratorio para las partes del oficio que él reza sólo, ya que las otras partes se cantan en común en la Iglesia. Entre las dos piezas hay un rincón que se utiliza como gabinete de trabajo y delante de la ventana hay una tabla donde el cartujo hace su colación de la tarde, que es un pedazo de pan, y su comida del mediodía.

Los monjes disponen de duchas comunes que pueden usar a voluntad y un jardincillo de cuarenta a cincuenta m² que cada monje cultiva por sí mismo. Se acuestan a las siete de la tarde y se levantan a las once de la noche para recitar el oficio parvo de la Virgen en su misma celda; luego maitines y laudes del oficio divino, todo lo cual dura hasta las dos y media, hora en que vuelven a acostarse para levantarse de nuevo a las cinco y media.

Por la mañana hacen el resto del oficio y oración, después en la Iglesia misa conventual precedida de adoración, la misa privada y la acción de gracias. A las once rezo de sexta del oficio divino y nona del oficio parvo de la Virgen. Acto seguido, un espacio de tiempo durante el cual el monje hace algún trabajo manual o estudia, y luego la comida. A las tres y media, rezo de vísperas del oficio parvo de la Virgen y del oficio divino, este último en la iglesia. Después oración, lectura espiritual, y por último la colación.

La Cartuja está gobernada por un prior que lleva el título canónico de prelado y está asistido por oficiales que él nombra: el vicario, el procurador, el padre maestro, el sacristán y el coadjutor. El prior no tiene el título de Abad y no sale de la Cartuja, y está representado cerca de la Santa Sede por un procurador general que reside en Roma y al que informan los visitadores que de dos en dos y cada dos años van a hacer la visita canónica. Cada vez que hay capítulo, todos los priores piden misericordia, esto es, la dimisión de su cargo.

El postulante, o sea el que ingresa en la Cartuja, debe pasar por un primer período que dura de uno a tres meses, durante el cual aprende las costumbres de la Cartuja, nuevas para él, además de librar sus primeros combates con la soledad. El noviciado dura dos años, seguido de otros tres en los que se hacen los votos temporales antes de la profesión perpetua.

0 Feed Rss de Religión Católica Romana



 
Ir Arriba