0

ÚLTIMOS ARTÍCULOS
Cargando...
lunes, 18 de julio de 2016

Satanas, demonio, diablo: Significado biblico

lunes, julio 18, 2016

En el Antiguo Testamentoo el diablo parece como un ángel caído, un espíritu malo que toma la forma de una serpiente, tienta a Eva, le sugiere desobedecer al precepto de Dios y la lleva, lo mismo que a Adán, a comer del fruto prohibido.

Por su modo de obrar, se ve que es un ser superior, espiritual e invisible, que incita al mal. La sentencia de Dios no alcanza tanto a la serpiente como a la fuerza que la anima.

En el libro de Job es donde se encuentra por primera vez en la Biblia el nombre de Satanás (palabra que en hebreo significa adversario), un ser sobrehumano, como los ángeles, y como ellos sometido al Señor.

A partir de la cautividad de Babilonia, el nombre cambia. En la historia de Tobías es Asmodeo, el demonio que mata a los siete primeros maridos de Sara, hija de Raquel. El joven Tobías, gracias a los consejos de su guía Rafael, se salva del mismo al casarse con Sara. Asmodeo es un espíritu maligno y malhechor cuyos maleficios han sido frustrados por los procedimientos mágicos indicados a Tobías por el ángel Rafael.

Satanás es nombrado cuatro veces en los libros posteriores a la cautividad. En los libros apócrifos, la demonología, que ya estaba en período de desarrollo cuando la Biblia hebraica fue traducida al griego, tomó un incremento considerable.

En el Nuevo Testamento, las referencias al demonio son muy numerosas: desde el principio de la vida pública de Jesús, donde es tentado por Satanás cuando se retiró en el desierto, pero resiste y prueba con su ejemplo que los demonios no tienen un imperio absoluto sobre los hombres y que influyen solamente en los que ceden voluntariamente a sus sugestiones.

Jesús no sólo ha luchado contra Satanás, ha mostrado a los hombres la influencia maligna del demonio y cuál era la naturaleza de este poder maligno. Satanás es el hombre enemigo que siembra la cizaña durante la noche junto a la buena simiente, donde la cizaña es el símbolo de los malos, que en el Reino de los Cielos se encontrarán mezclados con los buenos y serán conservados hasta el tiempo de la siega, el fin de los tiempos, para ser entonces separados y echados al fuego. Cuando Jesús eligió a los apóstoles les dio el poder de echar a los demonios.

En el Apocalipsis de San Juan está claro que el dragón, el enemigo de la Iglesia, es Satanás. En su lucha contra la misma es combatido por el arcángel Miguel y los ángeles buenos.

Los Padres de la Iglesia como San Cirilo de Jerusalén, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, San Basilio, etcétera, coinciden que la caída de Satanás es motivo de su orgullo, y se lo tiene como jefe de los sublevados. Por su caída, los demonios perdieron la bienaventuranza eterna y los dones sobrenaturales, pero no perdieron las cualidades esenciales a su naturaleza. Su inteligencia fue oscurecida por la supresión de la gracia, pero no hubo para ellos privación de las luces naturales. Como castigo de su rebelión fueron condenados a la pena de daño y a la de fuego.

La autoridad de la Iglesia nos impone creer en los ángeles que creados por Dios, pecaron contra él y se vieron precipitados en el infierno, convertidos así en demonios.

0 Feed Rss de Religión Católica Romana



 
Ir Arriba