El Decálogo: Las Diez Palabras de Dios para la Alianza
Actualizado el 1 de Enero del 2026
En el Pentateuco se habla de las "diez palabras" de Yahveh. Dios mismo promulgó estos preceptos en el monte Sinaí de una manera solemne: lo hizo en alta voz, en medio del fuego y nubes, sin añadir palabra alguna en aquel día sagrado. Dios las escribió después sobre dos tablas de piedra que dio a Moisés durante su estancia de cuarenta días y cuarenta noches en la montaña.
Moisés las tenía en sus manos cuando vio a los israelitas que adoraban al becerro de oro, y las rompió al pie de la montaña como signo de la alianza violada. Cuando Dios, a petición de Moisés, consintió en renovar el pacto, ordenó a Moisés tomar dos tablas semejantes a las primeras para escribir en ellas las diez palabras de la alianza. Estas tablas estaban destinadas a ser colocadas en el Arca de la Alianza como prescripciones morales que expresan la voluntad divina.
La Tradición Cristiana y San Agustín
Por lo que se refiere a los diez mandamientos, la tradición cristiana se divide en dos períodos fundamentales, antes y después de San Agustín:
- Antes de San Agustín: La enseñanza de estos mandamientos no ocupaba un lugar especial en la preparación de los catecúmenos; solo se encuentran algunas alusiones a una clasificación de los mismos.
- Con San Agustín: El Decálogo adquiere una importancia considerable en la enseñanza. Se establece una clasificación atribuyendo al amor para con Dios los tres primeros mandamientos. Esta estructura agustiniana fue casi unánimemente admitida con posterioridad.
La Iglesia Católica, aunque no haya definido nada dogmáticamente en esta materia, usa siempre esta clasificación, tal como indican los catecismos aprobados por la Iglesia y, especialmente, el Catecismo del Concilio de Trento.
Clasificación de San Agustín
A continuación, la estructura original propuesta por San Agustín para organizar las tablas de la ley:
- Adoración del verdadero y único Dios.
- Prohibido tomar en vano el nombre del Señor.
- Observación del sábado.
- Respeto debido a los padres.
- Prohibición de homicidio.
- Prohibición del adulterio.
- Prohibición del robo.
- Prohibido los falsos testimonios.
- Prohibido desear la mujer del prójimo.
- Prohibido desear los bienes ajenos.
Evolución hacia fórmulas para la catequesis
En el siglo XV se estableció la costumbre de expresar los diez mandamientos en fórmulas fáciles para facilitar su memorización. Esta es la síntesis que se utiliza habitualmente en la instrucción religiosa:
- No tendrás otro Dios más que a mí. (En la actualidad: Amarás a Dios sobre todas las cosas).
- No tomarás el nombre de Dios en vano.
- Santificarás las fiestas.
- Honrarás padre y madre.
- No matarás.
- No cometerás acciones impuras.
- No hurtarás.
- No levantarás falsos testimonios ni mentiras.
- No desearás la mujer de tu prójimo. (En la actualidad: No consentir pensamientos ni deseos impuros).
- No codiciarás los bienes ajenos.
El estudio de estos preceptos permite comprender la base de la moralidad cristiana y la vigencia de la ley natural expresada en la Revelación.
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