Infografías y explicaciones fáciles sobre la Iglesia Católica Apostólica Romana + las 4 lecturas dominicales explicadas con sus textos, comentario y propósito semanal
El Poder de la Bendición: Significado Teológico y Práctica Litúrgica Actualizado el 15 de Septiembre del 2026 En la tradición católica, bendecir un objeto es mucho más que un gesto simbólico: es consagrarlo al servicio de Dios y ponerlo en disposición de ser utilizado para nuestra vida espiritual y divina. Es un acto que vincula lo terrenal con lo celestial, reconociendo que todo bien procede del Creador.
Explicación de las 4 lecturas 19º Domingo tiempo ordinario ciclo C, reflexión, propósito, lecturas completas
XIX Domingo Tiempo Ordinario Ciclo C La esperanza cristiana
Actualizado el 1 de Enero del 2026
Explicación detallada de las 4 lecturas completas del día con sus textos litúrgicos oficiales completos del Misal Romano de la Conferencia Episcopal Española. Además propósito semanal, comentario y reflexión del Padre Santiago Martín FM, liturgia y links a Misa completa en español
Breve Resumen Explicación de las 4 Lecturas de Hoy
(Debajo de esta sección tenés las lecturas completas, el comentario al Evangelio y un propósito semanal)
El decimonoveno domingo del Tiempo Ordinario nos invita a vivir con el corazón anclado en la esperanza, manteniendo una actitud de vigilancia activa ante la venida inesperada del Señor en nuestra historia y al final de nuestra vida. A través del recuerdo de la liberación de Israel en el libro de la Sabiduría, la magistral definición de fe en la carta a los Hebreos y las parábolas de Jesús sobre los criados que esperan a su señor, la Iglesia nos enseña que la fe es una seguridad confiada en las promesas de Dios. Vivir de acuerdo a esta esperanza implica atesorar valores espirituales y relativizar lo material, reconociendo que somos huéspedes y peregrinos que buscan una ciudad de sólidos cimientos construida por Dios.
Explicación de la Primera Lectura | Sabiduría 18, 6-9
El libro de la Sabiduría reflexiona sobre la noche del Éxodo para mostrar cómo las personas santas del Antiguo Testamento vivían siempre listas para la visita de Dios, uniendo el amor con una esperanza inquebrantable. Aquella noche se anunció de antemano para que los padres conocieran con certeza la promesa de la que se fiaban, permitiéndoles esperar con ánimo la salvación de los inocentes. Esta lectura destaca que los santos no solo esperaban el favor divino, sino que se hacían solidarios en los peligros y en los bienes, entonando himnos de alabanza. Es un recordatorio de que la fidelidad a Dios requiere estar atentos a Sus señales, confiando en que Su justicia siempre honra a quienes le buscan y le invocan.
El análisis teológico destaca que dichoso es el pueblo a quien Dios escogió como heredad, pues los ojos del Señor están puestos en quienes esperan en Su misericordia. Como proclama el Salmo 32, aguardamos al Señor porque Él es nuestro auxilio y escudo. La fe de nuestros padres se basaba en la certeza de que Dios es fiel a Su alianza y defiende la causa de Sus pobres. Al pedir que Su misericordia venga sobre nosotros, reafirmamos que nuestra seguridad no reside en nuestras propias fuerzas, sino en la elección gratuita de un Dios que nos reanima incluso en tiempos de hambre y nos libra de la muerte para darnos vida eterna.
Explicación del Salmo Responsorial | Salmo 32, 1-22
El Salmo 32 es un himno de alabanza que celebra la providencia de Dios y la seguridad que encuentran aquellos que han sido llamados a formar parte de Su pueblo. El salmista destaca que la verdadera felicidad de una nación o de una persona no reside en su poder militar ni en sus riquezas, sino en el hecho de ser elegidos por el Señor como Su "heredad". Es una invitación a reconocer que el control de la historia y de la vida no está en manos del azar, sino bajo la mirada vigilante de un Dios que cuida con especial ternura a quienes ponen su confianza en Su misericordia inagotable.
El texto nos invita a contemplar la elección divina a través de tres dimensiones:
La alegría de la pertenencia a Dios: El salmo comienza con una llamada a la aclamación: "aclamad, justos, al Señor". La bienaventuranza central es clara: "dichosa la nación cuyo Dios es el Señor". Ser el "pueblo que él se escogió" implica entrar en una relación de alianza donde Dios se compromete a ser nuestro defensor y guía. Esta dimensión nos recuerda que nuestra identidad más profunda y nuestra mayor dicha nacen de ser propiedad de Dios; no somos un pueblo abandonado, sino una comunidad amada que merece vivir en una alabanza constante por la dignidad recibida.
La mirada protectora en la adversidad: El salmista asegura que "los ojos del Señor están puestos en sus fieles". Esta vigilancia divina no es para juzgar, sino para socorrer: "para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre". Aquellos que "esperan en su misericordia" cuentan con una garantía de supervivencia incluso en los momentos de mayor escasez o peligro. Esta dimensión subraya que la fe es una fuerza activa que nos conecta con el auxilio divino, permitiendo que el creyente camine con serenidad sabiendo que el Creador está atento a cada una de sus necesidades vitales.
La esperanza como escudo y auxilio: El salmo concluye con una declaración de confianza comunitaria: "nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo". La espera en Dios no es una incertidumbre, sino una certeza de protección. La petición final, "que tu misericordia venga sobre nosotros como lo esperamos de ti", establece una medida hermosa: Dios responde en la medida de nuestra esperanza. Al reconocer al Señor como nuestro escudo, afirmamos que ninguna fuerza externa puede destruirnos, pues estamos resguardados por la misma misericordia que invocamos con fe.
Al responder "Dichoso el pueblo a quien Dios escogió", proclamamos nuestra gratitud por haber sido llamados a la fe. Reconocemos que, en medio de un mundo que busca seguridad en cosas efímeras, nosotros hemos encontrado nuestro refugio en el Dios vivo. Esta confesión nos impulsa a vivir con la confianza de quienes se saben mirados por el Señor, aguardando con paciencia Sus tiempos y confiando en que Su auxilio llegará siempre para reanimar nuestro espíritu y protegernos de todo mal.
Este salmo nos invita a vivir con una actitud de alabanza y esperanza firme, recordándonos que el Señor, que nos eligió como herencia suya, nunca aparta Su mirada de nosotros y siempre derrama Su misericordia sobre quienes la esperan con un corazón sincero.
Explicación de la Segunda Lectura | Hebreos 11, 1-2. 8-19
La carta a los Hebreos ofrece la descripción más completa de la fe cristiana, definiéndola como la seguridad de lo que se espera y la prueba de lo que no se ve. San Pablo utiliza los ejemplos de Abrahán, Sara, Isaac y Jacob para demostrar que la fe es un camino de vida donde actuamos según realidades futuras. Abrahán salió sin saber a dónde iba, viviendo como extranjero porque esperaba la ciudad cuyo arquitecto es Dios. Estos testigos murieron sin recibir la tierra prometida, pero saludándola de lejos, confesándose peregrinos. Su fe fue tan firme que Abrahán estuvo dispuesto a ofrecer a su hijo único, convencido de que Dios tiene poder incluso para resucitar muertos.
Esta lectura enfatiza que la fe es inseparable de la esperanza, pues nos impulsa a buscar una patria mejor, la del cielo. Como pedimos en la oración colecta, deseamos que crezca en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos para gozar de la herencia prometida. La fe de Sara, que obtuvo fuerza para fundar un linaje siendo estéril, nos enseña a fiarnos de la palabra de Dios por encima de las limitaciones humanas. Dios no tiene reparo en llamarse nuestro Dios cuando ve que ansiamos las realidades eternas, preparándonos una ciudad eterna que supera cualquier patria terrenal y que es el destino final de nuestro peregrinaje.
Explicación del Santo Evangelio | San Lucas 12, 32-48
Jesús utiliza parábolas de vigilancia para imprimir en nuestras mentes la necesidad de vivir en esperanza, atesorando en el cielo y estando preparados para Su visita inesperada. Al llamarnos "pequeño rebaño", nos tranquiliza asegurando que el Padre ha querido darnos el Reino, lo que nos permite relativizar los bienes materiales y dar limosna. Estar con la cintura ceñida y las lámparas encendidas significa vivir un discipulado activo, no solo esperando la muerte, sino atentos a las llamadas de Dios a través de personas y acontecimientos diarios. El administrador fiel es aquel que cumple su misión con solicitud, sabiendo que al que mucho se le dio, mucho se le exigirá en el encuentro definitivo con el Señor.
No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino: Esta frase destacada es un bálsamo para el corazón creyente. Nos recuerda que la iniciativa de la salvación es de Dios y que Su amor de Padre es el fundamento de nuestra esperanza. No debemos temer ante las dificultades del mundo o la pequeñez de nuestra comunidad, porque el Reino no es una conquista humana, sino un regalo divino. Esta certeza nos da la libertad de desprendernos de las seguridades materiales para poner nuestro corazón donde está el verdadero tesoro inagotable que ninguna polilla puede roer.
Estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre: Jesús nos advierte contra la somnolencia espiritual. La vigilancia no nace del miedo, sino del amor que aguarda al Amado. Dios nos visita constantemente en lo cotidiano; por eso, el administrador solícito debe repartir la ración a sus horas, es decir, cumplir con el deber de caridad en el momento presente. Ignorar las inspiraciones o maltratar al prójimo pensando que "el amo tarda" es perder la perspectiva de la eternidad. La vigilancia es la expresión de un corazón que vive en tensión hacia el encuentro con Dios, saludando Su venida con lámparas encendidas.
Haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos: La oración colecta y la antífona de entrada nos recuerdan nuestra dignidad y nuestra responsabilidad. Llamar a Dios "Padre nuestro" implica confiar plenamente en Su alianza y pedirle que no olvide la suerte de Sus pobres. La fe es el motor que nos hace levantarnos para defender Su causa, buscando siempre Su voluntad. Al reconocer que somos coherederos de la promesa, nos comprometemos a vivir de tal manera que, cuando el Señor llame, nos encuentre en vela, dispuestos a sentarnos a Su mesa para ser servidos por Aquel que se hizo siervo por todos nosotros.
En conclusión, este domingo nos llama a reafirmar nuestra identidad de peregrinos que caminan guiados por la luz de la fe y la fuerza de la esperanza. Estamos invitados a ser administradores fieles de las gracias recibidas, sabiendo que nuestra patria definitiva está en el cielo. Que el ejemplo de Abrahán y de los santos nos inspire a salir de nuestras comodidades para seguir la llamada de Dios, manteniendo siempre las lámparas de la caridad encendidas. Así, cuando el Señor venga en cualquier momento de nuestra vida, podrá decirnos: "Dichosos vosotros", y nos hará partícipes de la alegría eterna en la ciudad de sólidos cimientos que nos tiene preparada.
Frase Destacada del Evangelio
No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino
Antífona de entrada Sal 73, 20. 19. 22. 23
Acuérdate, Señor de tu alianza; no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.
Oración colecta
Dios eterno y todopoderoso a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que podamos gozar, después de esta vida, de la herencia que nos has prometido.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Primera Lectura
Castigaste a los enemigos y nos honraste llamándonos a ti
Lectura del libro de la Sabiduría18, 6-9
Aquella noche se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.
Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables. Pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas llamándonos a ti.
Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y de común acuerdo se imponían esta ley sagrada: que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22
R.Dichoso el pueblo a quien Dios escogió.
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos;dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,el pueblo que él se escogió como heredad.R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia,para librar sus vidas de la muertey reanimarlos en tiempo de hambre.R.
Nosotros aguardamos al Señor:él es nuestro auxilio y escudo;que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.R.
Segunda Lectura
Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios
Lectura de la carta a los Hebreos11, 1-2. 8-19
Hermanos:
La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.
Por su fe son recordados los antiguos:por fe obedeció Abrahán a la llamada ysalió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adonde iba.
Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas-y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa-mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.
Por fe también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje,porque se fió de la promesa.
Y así, de una persona, y ésa estéril, nacieron hijos numerosos,como las estrellas del cieloy como la arena incontable de las playas. Con fe murieron todos éstos,sin haber recibido la tierra prometida;pero viéndola y saludándola de lejos,confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan,están buscando una patria;pues si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.
Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.
Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios:porque les tenía preparada una ciudad. Por fe Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac:y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa,del cual le había dicho Dios:«Isaac continuará tu descendencia.»
Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar muertos.
Y así recobró a Isaac como figura del futuro.
Palabra de Dios
Aleluya Mt 24, 42.44
Velad y estad preparados, porque a la hora que menos penséis ha de venir el Hijo del hombre.
Lectura del Santo Evangelio
Estad preparados
+Lectura del santo Evangelio según San Lucas12, 32-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela:os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.
Pedro le preguntó:
-Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos? El Señor le respondió:
-¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas ? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.
El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.
Palabra del Señor
Comentario y Reflexión del Padre Santiago Martín FM
Poca gente hay que no tenga miedo. Quizá sólo los santos. Los que lo están pasando mal temen que esa situación no se acabe nunca. Los que disfrutan, son conscientes de que su dicha es frágil y en cualquier momento puede ocurrirles una desgracia. Además, hay otro temor que a veces nos asalta, el de que nuestra Iglesia se vea derrotada por las fuerzas del mal. Por eso, es muy útil recordar las palabras de Cristo en el Evangelio de este domingo: "No temas, pequeño rebaño". No debemos temer ni ante el presente ni ante el futuro. Si Dios está con nosotros y nosotros con Él, aunque tiemblen el cielo y la tierra, estaremos protegidos. Incluso cuando no entendamos bien lo que está pasando.
Sin embargo, la confianza que el Señor nos invita a tener tiene que estar basada en la prudencia. Dios es nuestro protector y él es el Señor de la historia, pero eso no significa que nosotros podamos ir por el mundo de forma despreocupada, cometiendo graves errores, como si hiciéramos lo que hiciéramos todo fuera a salir bien debido a que tenemos un Padre que endereza lo que nosotros torcemos.
Si bien Dios es Todopoderoso y actúa en la historia, también nosotros debemos ser responsables de nuestras actuaciones. Para no temer, además de confiar en Dios, debemos evitar aquellas cosas que, de producirse, nos llenarían de miedo. Esa es la prudencia cristiana.
No se trata de no hacer nada, sino de medir bien nuestras fuerzas y, sobre todo, de no hacer el mal, para que éste no nos pase luego las facturas que hemos dejado impagadas. Y, si el mal se ha hecho, lo primero para recuperar la esperanza es el arrepentimiento, seguido de la confesión, y lo segundo poner los medios para que no se vuelva a producir. Sólo si salimos del pecado y vivimos en el amor, estaremos en paz y sin miedo.
Propósito Semanal
Confiar en Dios en medio de las tribulaciones y poner los medios para que los problemas no se produzcan o se resuelvan, siempre dentro de la legalidad.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, con bondad, estos dones que has puesto en manos de tu Iglesia, y con tu poder conviértelos en el sacramento de nuestra salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 147, 12.14
Alaba, Jerusalén, al Señor, porque te alimenta con lo mejor de su trigo.
O bien:Jn 6, 51
El pan que yo os daré, es mi carne para vida del mundo, dice el Señor.
Oración después de la comunión
Que la recepción de esta Eucaristía nos confirme, Señor, en tu amor y nos ayude a conseguir la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa completa u Homilías de los Franciscanos de María:
Sacerdote y escritor español, nacido en Madrid en 1954. Estudió Biología, Teología Moral y Periodismo y fue consultor del Pontificio Consejo para la Familia.
Es fundador de los Franciscanos de María, una familia espiritual católica integrada por laicos, religiosas y sacerdotes que está presente en 60 países y fue aprobada por la Santa Sede en 2007. El carisma de esta familia religiosa es el agradecimiento.
Además es autor de más de 31 libros publicados en diversas editoriales.
Sobre las imágenes
Las imágenes que acompañan las lecturas pertenecen a Biblias iluminadas, es decir, ilustradas, del siglo XV. Todos las semanas en la sección Evangelio comentado publicaré una imagen diferente con cada lectura dominical del Ciclo para poder admirar su belleza.
Mi nombre es Cintia, soy catequista y acólita. Soy católica apostólica romana nacida en Argentina, consagrada a la Virgen María bajo el método de Luis María Grignion de Montfort, devota de la Virgen de la Medalla Milagrosa y siento un cariño muy especial por el Padre Pío de Pietrelcina y por Carlo Acutis que me ayudó con un problemita de salud el mismo día que recé ante una reliquia de él que habían traído a la Iglesia. Me he dedicado al estudio profundo de la fe católica, y por eso consideré que podía ser útil compartir mis conocimientos. Todos los artículos los escribí basados fielmente en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea, invento u opinión mía. En el link de "Sobre mi" pueden conocerme más. Espero que mi material les sea útil para crecer en la fe católica ✝️
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