¿En cuántas partes se divide el Padre Nuestro?
Explicación del Padre Nuestro según el Catecismo de la Iglesia Católica
Actualizado el 1 de Enero del 2026
El Padre Nuestro es la oración por excelencia ya que fue enseñada por el propio Jesucristo a sus discípulos. No es solo una fórmula para repetir, sino el modelo de toda oración cristiana que contiene las siete peticiones más fundamentales para la vida espiritual y material.
El Padre Nuestro es un resumen de todo el Evangelio. Como bien enseñaba San Agustín:
"Podemos recorrer todas las oraciones que hay en las Sagradas Escrituras y no encontraremos algo que no esté incluido en el Padre Nuestro".
Al comenzar diciendo "Padre Nuestro que estás en el cielo", nos situamos en la presencia de Dios con la confianza de hijos. Reconocemos que Él es un padre misericordioso que nos espera. Decimos "nuestro" para salir de nuestro egoísmo e individualismo; la oración no es privada, es la oración de toda la familia de Dios.
La estructura de la oración se divide claramente en dos partes: las tres primeras peticiones se dirigen a la Gloria de Dios (Su Nombre, Su Reino y Su Voluntad), mientras que las cuatro últimas presentan nuestras miserias y necesidades a Su Gracia.
Las 3 peticiones del Padre Nuestro para Dios
- "Santificado sea tu Nombre":
Pedimos que el Nombre de Dios sea tratado con respeto y amor por nosotros y por todo el mundo. Significa que reconozcamos que Dios es santo y que nuestra vida debe reflejar esa santidad para que otros le den gloria.
- "Venga a nosotros tu reino":
Pedimos que el Reino de Dios (paz, justicia y amor) se haga presente hoy en nuestras familias y sociedades. Es decirle a Jesús que venga a reinar sobre nuestro corazón, esperando también su venida definitiva al final de los tiempos.
- "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo":
Reconocemos que Su plan es siempre mejor que el nuestro. Pedimos la gracia de cumplir Su voluntad con alegría, tal como lo hacen los ángeles y santos en el cielo, uniéndonos al "Sí" de María y de Jesús en Getsemaní.
Las 4 peticiones del Padre Nuestro para nosotros
- "Danos hoy nuestro pan de cada día":
Expresamos nuestra confianza absoluta en la Providencia. Le pedimos lo necesario para alimentar el cuerpo (trabajo, salud, comida) y para alimentar el alma (la Palabra de Dios y, sobre todo, la Eucaristía).
- "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden":
Es la petición más exigente. Reconocemos que somos pecadores y necesitamos misericordia, pero entendemos que el perdón de Dios no puede entrar en un corazón cerrado al perdón hacia los demás.
- "No nos dejes caer en la tentación":
Le pedimos al Padre que nos dé la fuerza para no ceder ante las seducciones del pecado. No pedimos no ser tentados, sino no ser derrotados por la tentación, discerniendo siempre entre el bien y el mal.
- "Y líbranos del mal":
En esta última petición, pedimos ser librados de la esclavitud del pecado y de las trampas del Maligno. Rogamos que Dios nos proteja de todos los males pasados, presentes y futuros que nos alejan de Él.
Al terminar con un "Amén", ratificamos todo lo dicho, expresando nuestra fe en que Dios escucha y responde a la oración que Su propio Hijo nos dejó.
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