Roger Bacon: El sabio franciscano precursor de la ciencia moderna que unió la fe y la experimentación
Actualizado el 1 de Enero del 2026
Roger Bacon fue un filósofo, científico y teólogo inglés que perteneció a la Orden de los Frailes Menores (Franciscanos). Nacido en el condado de Somerset hacia el año 1210, se convirtió en una de las figuras más brillantes de su tiempo y en una de las mayores glorias de la Universidad de París.
Su pensamiento, adelantado a su época, sentó las bases de lo que hoy conocemos como el método científico, integrando la curiosidad por el mundo natural dentro de una sólida formación teológica.
De la Sorbona al claustro franciscano
Proveniente de una familia inglesa acomodada, Bacon fue un alumno brillante en la Universidad de Oxford. Siendo aún muy joven, se trasladó a la Sorbona, en París, para completar sus conocimientos. Su fama como sabio creció rápidamente, pero su verdadera transformación ocurrió a los 40 años, cuando decidió ingresar en la Orden Franciscana.
Sin embargo, su vida en la orden no fue sencilla. Sus superiores, celosos de su autonomía intelectual o temerosos de sus investigaciones, le impusieron severas restricciones. La orden prohibía la publicación de obras sin un permiso especial, y Bacon llegó a ver cómo sus textos eran deformados. Ante esta situación, el Papa Clemente IV tuvo que intervenir personalmente, protegiendo el trabajo del sabio mediante una carta apostólica para garantizar que sus investigaciones no se perdieran.
El Opus Majus y la búsqueda de la verdad
A pesar de las dificultades, Bacon dejó una producción literaria y científica considerable. Su obra principal, el Opus Majus, fue escrita en secreto a petición del cardenal Guy le Gros de Folques (quien luego sería el Papa Clemente IV). En este tratado, Bacon analiza los obstáculos que impiden el descubrimiento de la verdad y profundiza en temas de matemáticas, moral y óptica.
A esta obra le siguieron dos trabajos complementarios que consolidaron su legado:
- Opus Minus: Un compendio y resumen de las ideas expuestas en su primera obra.
- Opus Tertium: Un tercer libro escrito en 1268 para ampliar y clarificar sus teorías ante el Pontífice.
Aportes científicos y teológicos
Bacon es recordado por su asombrosa intuición y su capacidad de cálculo. Mediante sus estudios matemáticos, logró encontrar una medida aproximada de la distancia de la Luna a la Tierra, un dato que ha sido asombrosamente confirmado por la ciencia moderna siglos después. Su pasión por el saber no se limitaba a lo físico, sino que para él, conocer las verdades del mundo requería obligatoriamente la práctica del método experimental.
La erudición bíblica
Como teólogo experto, Bacon no descuidó la dimensión espiritual de su trabajo. Consagró numerosas páginas a proclamar la necesidad de una corrección erudita y segura de los textos de la Sagrada Escritura. Argumentaba que, para comprender la Palabra de Dios, era fundamental contar con versiones precisas y bien traducidas, uniendo así la filología con la fe.
En definitiva, Roger Bacon fue un hombre que habitó la frontera entre la Edad Media y la modernidad. Su vida nos enseña que la Iglesia ha sido, a través de sus miembros más lúcidos, el hogar de la ciencia y la investigación, buscando siempre la verdad allá donde se encuentre.
Ciencia y fe en la vida de Roger Bacon
La figura de Bacon es fundamental para entender que no existe contradicción entre la ciencia y la religión. Para él, el estudio del mundo físico era una forma de conocer mejor la sabiduría del Creador. Fue uno de los primeros en proponer que la teología debía apoyarse en las ciencias experimentales y en el estudio de las lenguas originales de la Biblia para alcanzar una comprensión más profunda de la Verdad.
Su vida es un testimonio de que el intelecto humano es un don de Dios que debe ser cultivado. A pesar de enfrentar sospechas y dificultades por sus ideas adelantadas a su época, Bacon siempre sostuvo que toda verdad, venga de donde venga, pertenece al Espíritu Santo, invitándonos a no tener miedo a la ciencia, sino a usarla para la gloria de Dios y el bien de la humanidad.
Muerte y festividad
Roger Bacon, conocido como el "Doctor Mirabilis" (Doctor Admirable), falleció en Oxford alrededor del año 1294. Tras una vida dedicada a la búsqueda de la verdad a través de la fe y la ciencia, sus restos fueron sepultados en la iglesia de los franciscanos de aquella ciudad. Su legado permaneció oculto durante mucho tiempo debido a la complejidad de sus escritos, pero con el paso de los siglos fue reconocido como un visionario que supo unir la Revelación divina con el estudio de la naturaleza.
Aunque no ha sido canonizado oficialmente por la Iglesia, su memoria es profundamente respetada dentro de la Orden Franciscana y en el ámbito académico cristiano. Se le recuerda especialmente el día 11 de junio en diversos calendarios de eruditos y pensadores católicos, destacando su papel como precursor del método científico moderno y su lealtad a la Iglesia, a la que siempre quiso servir mediante el conocimiento.
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