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viernes, 29 de julio de 2016

Cistercienses, Orden de Cister: Historia, influencia en la iglesia

viernes, julio 29, 2016

Los primeros benedictinos, establecidos en el año 1098 en la abadía de Citeaux bajo la dirección de San Roberto, tomaron el acuerdo de seguir al pie de la letra la dura regla de San Benito.

La sencillez sustituyó a la fastuosidad de las ceremonias religiosas. En 1112 los monjes de Citeaux fundaron con San Bernardo la orden del Císter (Citeaux). En el siglo XVII contaban ya con setecientas casas.

Lo cisterciense dieron a la Iglesia dos papas: Eugenio III y Benedicto XII, además de unos cuarenta cardenales y un gran número de obispos, escritores y teólogos.

En la edad media recibían el nombre de los grises por oposición a los monjes negros de las otras órdenes religiosas, y su vida se distribuye en tres actividades: la oración, la agricultura y el estudio. Se han difundido por varios países y han extendido su actividad a diversos dominios

La célebre congregación de la Trapa, fundada en la diócesis de Saboya por el abad Rancé, impuso a sus monjes una disciplina austera, orientada hacia la obtención de nuevos elementos. La acogida que los trapenses dispensa a los laicos, aunque sean incrédulos, les ha dado gran popularidad, por lo que cuentan con el respeto y el afecto de todo el mundo.

Durante el siglo XII la orden cisterciense jugó un papel importantísimo ya que tuvo mucho que ver no sólo con el progreso del cristianismo, sino que también con la civilización ya que tuvo una gran influencia en los campos económicos y de las artes, además de la espiritualidad y lo intelectual. Además tuvieron un gran compromiso con el desarrollo de las tierras.

El maestro espiritual de la orden es Bernardo de Claraval, que con su impactante personalidad logró un gran desarrollo de esta orden que hoy se divide en dos ramas denominadas la de la común observancia y la de la estrecha observancia, esta última mayor conocida como trapenses.

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