La Infancia de Jesús: Signos del Salvador en los Evangelios
Actualizado el 1 de Enero del 2026
Sobre la infancia de Jesús, los santos Evangelios narran los siguientes hechos principales que marcan su entrada en la historia humana y su identidad divina:
La circuncisión e imposición del nombre: En este rito (Lc 2,21), Jesús acepta pertenecer formalmente a la descendencia de Abraham. La circuncisión era el signo de incorporación al pueblo de Israel y, en ese mismo acto, se le otorgaba el nombre a la criatura. El nombre de Jesús no fue elegido al azar por sus padres. Fue revelado por el ángel Gabriel y significa "Dios salva". Este nombre resume toda su misión en la tierra. En la tradición judía, el nombre definía la esencia de la persona, por lo que, al llamarlo Jesús, se estaba proclamando desde su octavo día de vida que Él es el Redentor esperado.
Manifestación y consagración del Niño Dios
La adoración de los Reyes Magos: Narrada en el Evangelio de San Mateo (2,1), muestra a Jesús como el Salvador de todas las naciones. Guiados por una estrella, los Magos llegaron a Belén para adorarlo y ofrecerle oro, incienso y mirra, reconociendo su realeza, su divinidad y su futura pasión.
La presentación en el Templo: Al cumplir los 40 días, Jesús es presentado como el primogénito consagrado al Señor. Según la ley del Levítico, la madre debía purificarse en esta fecha. Este suceso se conmemora el 2 de febrero en la Fiesta de la Candelaria.
Persecución y sabiduría temprana
La huida a Egipto: Este evento manifiesta la temprana oposición del reino de las tinieblas contra el Reino de la Luz. La persecución de Herodes marcará el inicio de un camino de entrega que acompañará a Jesús durante toda su vida terrenal.
El hallazgo en el Templo
A los 12 años ocurre la pérdida y hallazgo del Niño Dios en el Templo. Es el único hecho de su infancia donde se registran sus palabras: "¿No sabían que debo dedicarme a los asuntos de mi Padre?". Con esto, Jesús revela su plena conciencia de ser el Hijo de Dios y su misión redentora.
La vida oculta en Nazaret: Santidad en lo cotidiano
Después del hallazgo en el Templo y hasta el inicio de su vida pública, los Evangelios resumen casi treinta años de la vida de Cristo en una sola frase: "Jesús bajó con ellos a Nazaret y vivía sujeto a ellos" (Lc 2, 51). Este periodo se conoce como la "vida oculta".
Este tiempo es fundamental porque nos enseña que la santidad se encuentra en las cosas sencillas: el trabajo manual en el taller de San José, la obediencia a los padres y la vida en comunidad. Jesús santificó el trabajo y la vida familiar, demostrando que no hace falta realizar hechos extraordinarios para estar cerca de Dios; basta con cumplir con amor nuestros deberes diarios.
Crecimiento en sabiduría, estatura y gracia
El Evangelio de San Lucas nos dice que Jesús "crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres". Aunque era Dios, en su naturaleza humana Jesús pasó por todas las etapas del desarrollo: aprendió a leer las Escrituras, a rezar los salmos y a trabajar la madera.
Este crecimiento es un signo de su Encarnación verdadera. Dios no se disfrazó de hombre, sino que se hizo hombre de verdad, compartiendo nuestra debilidad (excepto en el pecado) para que nosotros pudiéramos compartir Su divinidad. Su infancia es el modelo para todos los niños y jóvenes que buscan crecer en la amistad con Dios.
⛪ Profundiza tu Fe: ¿Ya viste los videos de mi canal?
Te invito a visitar mi canal de YouTube @ParaCristianosYCatolicos. Ahí encontrarás videos hechos con estilo plastilina que te ayudarán a crecer en la fe
@ParaCristianosyCatolicos
🎥 ¡Te presento mi Canal de YouTube oficial!
Suscríbete para ver todos mis videos explicados con figuras de plastilina.