22 de marzo de 2026
Domingo V Tiempo de Cuaresma
Ciclo A
La resurrección integral
Actualizado el 1 de Enero del 2026
Explicación detallada de las 4 lecturas completas del día con sus textos litúrgicos oficiales completos del Misal Romano de la Conferencia Episcopal Española. Además propósito semanal, comentario y reflexión del Padre Santiago Martín FM, liturgia y links a Misa completa en español
Breve Resumen
Explicación de las 4 Lecturas de Hoy
(Debajo de esta sección tenés las lecturas completas, el comentario al Evangelio y un propósito semanal)
El Quinto Domingo de Cuaresma nos revela el sentido de liberación integral de Cristo, quien se manifiesta como la Resurrección y la Vida frente a toda forma de muerte. A través de la profecía de Ezequiel sobre los sepulcros abiertos, la enseñanza de Pablo sobre el Espíritu que vivifica nuestros cuerpos mortales y el impactante signo de la resurrección de Lázaro, la Iglesia nos invita a reconocer que el pecado es una muerte espiritual de la cual solo Dios nos puede rescatar. La fe se manifiesta aquí como una adhesión total a Cristo, quien nos llama a "salir fuera" de nuestras ataduras para vivir según el Espíritu y no según el egoísmo de la carne.
Explicación de la Primera Lectura | Ezequiel 37, 12-14
El profeta Ezequiel utiliza la imagen de la resurrección de los cadáveres para explicar que la renovación espiritual es un acto del poder creador de Dios. Lo que el profeta nos quiere decir es que el pecado es realmente una muerte espiritual; por ello, compara el regreso a la vida de los muertos con la restauración de la fe en el pueblo. La promesa de Dios de abrir los sepulcros y hacer salir a su gente es un símbolo del perdón y la regeneración.
El análisis teológico destaca que la verdadera vida viene de la infusión del Espíritu divino. Al decir "os infundiré mi espíritu, y viviréis", el Señor garantiza que Su palabra se cumple en los hechos. Esta lectura nos enseña que no estamos condenados a permanecer en nuestros "sepulcros" de desesperanza o pecado, sino que el poder de Dios es capaz de sacarnos a la luz para que sepamos que Él es el Señor.
Explicación del Salmo Responsorial | Salmo 129, 1-8
El Salmo 129 es una de las súplicas más profundas y esperanzadoras del Salterio. Comienza con el grito de quien se siente en "lo hondo", un abismo que simboliza tanto el sufrimiento como la conciencia del propio pecado. No es un grito de desesperación, sino una oración de confianza que reconoce que, ante la justicia absoluta de Dios, nadie podría resistir si no fuera por su amor.
El salmista nos presenta una visión liberadora de la relación con Dios a través de dos ejes:
- El perdón que infunde respeto: Dios no perdona para que el hombre sea indiferente, sino para que, al experimentar una misericordia tan grande, nazca en él un respeto amoroso y una nueva voluntad de no fallarle.
- La espera del centinela: La imagen del centinela que aguarda la aurora describe la actitud del creyente. Así como es seguro que el sol saldrá después de la noche, el orante tiene la certeza de que la Palabra de Dios se cumplirá y su perdón llegará.
La conclusión del salmo es una invitación a toda la comunidad a confiar en la "redención copiosa". Esta expresión indica que el rescate que Dios ofrece no es escaso ni limitado, sino sobreabundante: Él es capaz de limpiar "todos los delitos", sin importar cuán profundos parezcan.
Al responder "Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa", proclamamos que nuestra esperanza no descansa en nuestras propias fuerzas para salir del abismo, sino en la mano tendida de un Dios que siempre escucha nuestra voz cuando lo invocamos con sinceridad.
Explicación de la Segunda Lectura | Romanos 8, 8-11
San Pablo nos habla del Espíritu de Cristo como la fuente de la verdadera vida y el motor de nuestra renovación interior. Vivir "según la carne" significa vivir esclavizados por el egoísmo y los valores mundanos, lo cual nos separa de Dios. Dado que todos vivimos de algún modo según estas tendencias, debemos aprovechar la Cuaresma para decidirnos a hacer los cambios necesarios que nos permitan vivir según el Espíritu.
Esta lectura enfatiza que el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en el creyente. Esta presencia no es estática, sino que tiene el poder de vivificar incluso nuestros cuerpos mortales por la justificación obtenida en Cristo. La meta del cristiano es dejar que este Espíritu de renovación interior tome el control, pasando de una existencia sujeta a la muerte a una vida que agrada plenamente a Dios.
Explicación del Santo Evangelio | San Juan 11, 1-45
El Evangelio nos muestra a Cristo como el liberador integral de toda forma de muerte a través de la resurrección de Lázaro. Este signo, el mayor milagro de Jesús, ocurre poco antes de su propia muerte y resurrección con el fin de fortalecer la fe de sus discípulos y mostrar los efectos liberadores que Su propia victoria tendrá sobre la humanidad.
- Jesús es la Resurrección y la Vida: Ante el dolor de Marta y María, Jesús se define a Sí mismo como el único capaz de garantizar que el que cree en Él no morirá para siempre. Sus lágrimas muestran Su amor por el amigo, pero Su grito "¡Lázaro, ven afuera!" manifiesta Su poder sobre la corrupción del sepulcro.
- Liberación de las ataduras: Al salir Lázaro con las manos y pies atados, Jesús ordena "desatadlo y dejadlo andar". Esto simboliza que la salvación de Cristo no es parcial; Él nos libera de todo lo que nos ata y nos impide avanzar, devolviéndonos la capacidad de caminar en libertad y verdad.
- La fe como puerta de la Gloria: Jesús insiste en que creer es la condición necesaria para ver la gloria de Dios. La resurrección de Lázaro no es solo el retorno a la vida biológica, sino una prueba definitiva para que los discípulos y nosotros creamos que Jesús es el Enviado del Padre que viene a darnos vida abundante.
En conclusión, este domingo nos llama a reconocer nuestras propias muertes espirituales para pedirle al Señor que nos reconforte con Su amor. Estamos invitados a escuchar la voz potente de Cristo que nos llama a salir de nuestros encierros. Al acercarnos a la Pascua, pedimos que el Espíritu de Dios nos transforme, permitiéndonos vivir con el mismo amor entregado que impulsó al Hijo de Dios a dar la vida por nosotros.
Frase Destacada del Evangelio
Y dicho esto, gritó con voz potente: 'Lázaro, ven afuera'. El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario
Antífona de entrada
Sal 42, 1-2
Señor, hazme justicia. Defiende mi causa contra gente sin piedad, sálvame del hombre injusto y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa.
Oración colecta
Ven, Padre, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel amor que impulsó a tu Hijo a entregarse por nosotros.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera Lectura
Os infundiré mi espíritu, y viviréis
Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 12-14
Así dice el Señor:
-«Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel.
Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor.
Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago. » Oráculo del Señor.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Sal 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8 (R.: 7)
R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. R.
Si llevas cuentas de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. R.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora. R.
Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos. R.
Segunda Lectura
El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-11
Hermanos:
Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.
Palabra de Dios
Versículo antes del evangelio Jn 11, 25a. 26
Yo soy la resurrección y la vida -dice el Señor-; el que cree en mí no morirá para siempre.
Lectura del Santo Evangelio
Yo soy la resurrección y la vida
Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 1-45
En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro.
Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
-«Señor, tu amigo está enfermo.» Jesús, al oírlo, dijo:
-«Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos:
-«Vamos otra vez a Judea.» Los discípulos le replican:
-«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?»
Jesús contestó:
-«¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche, tropieza, porque le falta la luz.»
Dicho esto, añadió:
-«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo.» Entonces le dijeron sus discípulos:
-«Señor, si duerme, se salvará.»
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.
Entonces Jesús les replicó claramente:
-«Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa.»
Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
-«Vamos también nosotros y muramos con él.»
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros"; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo:
-«Tu hermano resucitará.» Marta respondió:
-«Sé que resucitará en la resurrección del último día.» Jesús le dice:
-«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.
¿Crees esto?»
Ella le contestó:
-«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja:
-«El Maestro está ahí y te llama.»
Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él; porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.» Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó:
-«¿Dónde lo habéis enterrado?» Le contestaron:
-«Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
-«¡Cómo lo quería!» Pero algunos dijeron:
-«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
-«Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice:
-«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.» Jesús le dice:
-«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
-«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para haya que crean que tú me has enviado. »
Y dicho esto, gritó con voz potente:
-«Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo:
-«Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor
Comentario y Reflexión del Padre Santiago Martín FM
Este domingo, tan próximo ya a la Semana Santa, el Evangelio nos invita a meditar acerca de la resurrección de Lázaro. Este pasaje del Evangelio nos muestra, como pocos, la gran humanidad de Jesús, su dolor ante la muerte de un amigo y también el hecho de que acudiera a ayudarle poniéndose en peligro, pues sabía que le buscaban para matarle y que ir a casa de Lázaro era acercarse demasiado a sus enemigos.
Esta constatación nos debe llenar de alegría, al sabernos objeto del interés de alguien que de verdad nos ama. Además, debemos darnos cuenta de que el milagro de la resurrección de Lázaro sólo ocurre porque hay fe y eso mismo será lo que ocurrirá con nosotros: sólo nos salvaremos, sólo nos convertiremos, si tenemos fe en Jesús, si estamos a su lado, si creemos en su fuerza.
En tercer lugar, este Evangelio nos enseña que el milagro se puede producir con una "fe prestada"; las obras no se pueden traspasar, pero sí la fe. Lázaro estaba muerto y Cristo no le pidió a él que tuviera fe, sino a su hermana. También nosotros podemos pedirle al Señor que haga milagros en los demás, aunque ellos no tengan fe en esos milagros. Además, esa fe tiene que traducirse en gratitud, como sin duda tuvieron Marta, María y el propio Lázaro, pues de lo contrario no es verdadera fe.
Por último, Cristo nos invita a salir fuera de nuestra tumba, del pecado, mediante una resurrección que está a nuestro alcance cada día: la confesión. Y a dar testimonio de que es Cristo quien nos ha liberado, quien nos ha salvado.
Propósito Semanal
Sal fuera de tu tumba, del pecado.
Si aún no te has confesado en la Cuaresma, hazlo esta semana. Y sé testigo del triunfo de Dios mediante las buenas obras
¿Soy consecuente con mi convicción cristiana sobre la resurrección de los muertos?
Meditar sobre los momentos en que yo haya "muerto" a algo para poder ser mejor
Oración sobre las ofrendas
Tú, que nos has iluminado con las enseñanzas de la fe, escucha, Señor, nuestra oración y purifícanos por medio de este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
Jesús le preguntó: Mujer, ¿nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. El le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, vivir siempre como miembros suyos.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Misa completa u Homilías de los Franciscanos de María:
● La misa de Hoy (en español)
Sobre el Padre Santiago Martín FM
Sacerdote y escritor español, nacido en Madrid en 1954. Estudió Biología, Teología Moral y Periodismo y fue consultor del Pontificio Consejo para la Familia.
Es fundador de los Franciscanos de María, una familia espiritual católica integrada por laicos, religiosas y sacerdotes que está presente en 60 países y fue aprobada por la Santa Sede en 2007. El carisma de esta familia religiosa es el agradecimiento.
Además es autor de más de 31 libros publicados en diversas editoriales.
Sobre las imágenes
Las imágenes que acompañan las lecturas pertenecen a Biblias iluminadas, es decir, ilustradas, del siglo XV. Todos las semanas en la sección Evangelio comentado publicaré una imagen diferente con cada lectura dominical del Ciclo para poder admirar su belleza.
Hoy es







