Las bienaventuranzas: Categorías y significados
Actualizado el 1 de Enero del 2026
Existen dos clases de bienaventuranzas: la celestial y la humana. La bienaventuranza celestial representa la posición perfecta del soberano bien y el goce supremo de los bienaventurados. Es el estado ideal en el que los elegidos disfrutan de la plenitud de felicidad en la presencia de Dios.
P or otro lado, la bienaventuranza humana se refiere a la posesión del bien que se ha querido o buscado en este mundo. Esta forma de felicidad humana solo ofrece una idea relativa y lejana de la perfecta bienaventuranza celestial.
Filósofos y la búsqueda del bienaventuranza
Filósofos de la antigüedad como Platón, Aristóteles, Cicerón y Plotino se han preocupado por la búsqueda de la bienaventuranza y el soberano bien. Entre ellos, Platón es quien más se aproxima al concepto cristiano al concluir que la felicidad no es de este mundo y que solo puede existir en el más allá.
El Antiguo Testamento se centra casi exclusivamente en la bienaventuranza humana. Describe los bienes que proporcionan felicidad, como un buen rey, una buena esposa, y las recompensas o bendiciones de Dios. Sin embargo, con la revelación de la nueva Ley, se establece claramente la idea del bien desde las perspectivas de felicidad terrena y futura.
La relación entre felicidad y vida futura
Nuestra felicidad en este mundo depende en gran medida de nosotros, pero la felicidad perfecta no puede encontrarse aquí en la tierra. Esta felicidad es la finalidad de nuestra vida futura, a la que podemos aspirar, pues a pesar de que el pecado haya hecho perder la bienaventuranza, no ha anulado la capacidad de recobrarla.
La encarnación de Cristo convierte la bienaventuranza eterna en algo deseable y posible. A través de Su vida y enseñanzas, se abre la puerta para que los seres humanos puedan alcanzar esta experiencia sublime.
El sermón de la montaña y las bienaventuranzas de Jesús
El Sermón de la Montaña presenta las bienaventuranzas, siendo las ocho fórmulas que Jesús enseñó para lograr la verdadera felicidad. Se las conoce como las bienaventuranzas porque cada frase comienza con la palabra bienaventurados, donde Jesús resume toda su enseñanza y ley de amor, mostrándonos el fin al que nos quiere conducir: la felicidad plena.
Este mensaje puede encontrarse en el Evangelio de San Mateo, específicamente en los capítulos 5, 6 y 7. Estos pasajes representan una guía esencial para aquellos que buscan alcanzar la verdadera felicidad en la vida y en la eternidad, basándose en las enseñanzas de Cristo.
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