15 de marzo de 2026
Domingo IV Tiempo de Cuaresma
Ciclo A
La luz que disipa la ceguera
Actualizado el 11 de Marzo del 2026
Explicación detallada de las 4 lecturas completas del día con sus textos litúrgicos oficiales completos del Misal Romano de la Conferencia Episcopal Española. Además propósito semanal, comentario y reflexión del Padre Santiago Martín FM, liturgia y links a Misa completa en español
Breve Resumen
Explicación de las 4 Lecturas de Hoy
(Debajo de esta sección tenés las lecturas completas, el comentario al Evangelio y un propósito semanal)
La liturgia del Cuarto Domingo de Cuaresma nos invita a pasar de las tinieblas a la luz, revelando que la salvación de Cristo es una iluminación profunda que sana el corazón y el espíritu. A través de la unción de David, la exhortación de Pablo a caminar como hijos de la luz y el signo del ciego de nacimiento, se nos enseña que Dios no juzga por las apariencias, sino que busca la verdad del corazón. La fe se manifiesta aquí como el acto de abrir los ojos ante la presencia del Hijo del Hombre, superando la ceguera del orgullo y el materialismo para reconocer la obra de Dios en nuestra vida.
Explicación de la Primera Lectura | 1 Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a
El relato de la elección de David como rey de Israel es una lección sobre la visión sobrenatural: mientras el hombre se queda en la superficie, Dios escruta el corazón. Samuel, a pesar de su experiencia, estuvo a punto de dejarse llevar por la prestancia física de los hermanos mayores, pero el Espíritu lo guio hacia el más pequeño, el pastor de ovejas. La unción con aceite simboliza la elección divina y la irrupción del Espíritu del Señor en la vida del elegido.
El análisis teológico muestra que la luz de Dios permite tomar decisiones sabias sin dejarse engañar por las apariencias. Esta lectura nos prepara para el Evangelio, recordándonos que la verdadera identidad de una persona -o del Mesías- no siempre es evidente a los ojos humanos. Es necesario un corazón iluminado por la gracia para reconocer dónde ha puesto Dios Su favor y Su poder.
Explicación del Salmo Responsorial | Salmo 22, 1-6
El Salmo 22 es el poema de confianza más universal de la Biblia. No describe un mundo sin peligros, sino un mundo donde la presencia de Dios es más fuerte que cualquier amenaza. Al declarar que "nada me falta", el salmista no habla de riqueza material, sino de la plenitud espiritual de quien se sabe guiado por el buen Pastor, encontrando descanso en "verdes praderas" y paz en "fuentes tranquilas".
El texto presenta dos escenarios donde se manifiesta el amor divino:
- El camino difícil: La vida incluye inevitablemente "cañadas oscuras" (valles de sombras o dolor). En esos momentos, la fe se vuelve personal y cercana: el orante deja de hablar de Dios para hablar con Él ("Tú vas conmigo"). La vara y el cayado son los instrumentos con los que el pastor defiende y orienta a la oveja, brindándole seguridad.
- El banquete de honor: Dios pasa de ser pastor a ser un anfitrión generoso. Preparar una mesa "enfrente de los enemigos" significa que Dios nos da dignidad y valor ante quienes nos desprecian. La unción con perfume y la copa que rebosa son signos de una gracia que supera toda medida humana.
La conclusión es una promesa de felicidad que no termina: la bondad y la misericordia no son sentimientos pasajeros, sino que nos "acompañan" (literalmente nos persiguen) durante toda la vida. El destino final no es el valle, sino la "casa del Señor por años sin término", el hogar de la comunión eterna.
Al responder "El Señor es mi pastor, nada me falta", renovamos nuestra certeza de que no caminamos solos. Nuestra paz no depende de las circunstancias externas, sino de la fidelidad del Pastor que conoce el camino y nos cuida en cada paso.
Explicación de la Segunda Lectura | Efesios 5, 8-14
San Pablo utiliza la metáfora de la luz y las tinieblas para describir la transformación radical del cristiano: quien ha conocido a Cristo ya no pertenece a la oscuridad. El apóstol nos insta a "caminar como hijos de la luz", lo cual se traduce en frutos concretos de bondad, justicia y verdad. No basta con haber sido iluminados; es necesario rechazar activamente las obras estériles de las tinieblas y denunciar el pecado que se esconde en la oscuridad.
Esta lectura enfatiza la responsabilidad moral que conlleva la fe. Participar de la luz de Cristo exige abandonar el materialismo y el egoísmo. El himno final -"Despierta, tú que duermes"- es una llamada bautismal: la conversión es un despertar de la muerte espiritual para que la luz de Cristo brille en nosotros y a través de nosotros, poniendo al descubierto la verdad de nuestra existencia.
Explicación del Santo Evangelio | San Juan 9, 1-41
La curación del ciego de nacimiento es un "signo" que revela a Jesús como la Luz del Mundo y pone en evidencia las distintas cegueras de los personajes que lo rodean. El milagro no es solo una restauración física, sino un proceso de iluminación espiritual que lleva al mendigo a reconocer a Jesús primero como hombre, luego como profeta y finalmente como el Hijo del Hombre ante quien se postra.
- La ceguera del corazón: Jesús aclara que la enfermedad no es fruto del pecado, sino una oportunidad para que se manifiesten las obras de Dios. El ciego físico termina viendo la Verdad, mientras que los fariseos, que presumen de ver y conocer la Ley, terminan sumidos en la ceguera del orgullo y el juicio.
- El camino de la iluminación: Para el ciego, el proceso incluye la obediencia (ir a Siloé), la humildad frente a los interrogatorios y el sufrimiento de ser expulsado de la sinagoga. Estos son los caminos que sanan la ceguera del espíritu: la oración, la humildad y el sufrimiento aceptado con fe.
- El juicio de la luz: "Para un juicio he venido yo a este mundo". La presencia de Jesús obliga a tomar una posición. Quien reconoce su ceguera (humildad) recibe la luz; quien afirma que ya ve (soberbia), permanece en su pecado. La frase "sólo sé que yo era ciego y ahora veo" resume la experiencia transformadora del encuentro personal con Cristo.
En conclusión, este domingo nos llama a dejarnos sanar por la luz de Cristo. Al igual que David fue ungido y el ciego fue lavado en Siloé, nosotros somos invitados a lavar nuestras cegueras en el misterio de la Pascua que se acerca. Caminar como hijos de la luz significa vivir con la alegría de saber que el Señor es nuestro pastor y que Su bondad nos acompaña, guiándonos por senderos de justicia hacia la luz que no tiene fin.
Frase Destacada del Evangelio
Sólo sé que yo era ciego y ahora veo
Antífona de entrada Cf. Is 66, 10-11
Alégrate, Jerusalén, y todos los que la amáis, reuníos. Regocijaos con ella todos los que participabais de su duelo y quedaréis saciados con la abundancia de sus consuelos.
Oración colecta
Dios nuestro, que has reconciliado contigo a la humanidad entera por medio de tu Hijo, concede al pueblo cristiano prepararse con fe viva y entrega generosa a celebrar las fiestas de la Pascua.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera Lectura
David es ungido rey de Israel
Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:
-«Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.» Cuando llegó, vio a Eliab y pensó:
-«Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.» Pero el Señor le dijo:
-«No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»
Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo:
-«Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.» Luego preguntó a Jesé:
-«¿Se acabaron los muchachos?» Jesé respondió:
-«Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.» Samuel dijo:
-«Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue. »
Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel:
-«Anda, úngelo, porque es éste.»
Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y es tuvo con él en adelante.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, el y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.
Segunda Lectura
Levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14
Hermanos:
En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz -toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas.
Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas.
Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.
Por eso dice:
«Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz. »
Palabra de Dios
Versículo antes del evangelio Jn 8, 12b
Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-, el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Lectura del Santo Evangelio
Fue, se lavó, y volvió con vista
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1-41
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
-«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?»
Jesús contestó:
-«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.»
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
-«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
-«¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían:
-«El mismo.» Otros decían:
-«No es él, pero se le parece.» Él respondía:
-«Soy yo.»
Y le preguntaban:
-«¿Y cómo se te han abierto los ojos?» Él contestó:
-«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver. »
Le preguntaron:
-«¿Dónde está él?» Contestó:
-«No sé.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
-«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban:
-«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban:
-«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
-«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó:
-«Que es un profeta.»
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y le preguntaron:
-«¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego?
¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron:
-«Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.»
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; por que los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien re conociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.»
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
«Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. »
Contestó él:
-«Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Le preguntan de nuevo:
-¿«Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?» Les contestó:
-«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?»
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
-«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.»
Replicó él:
-«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.»
Le replicaron:
-«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
-«¿Crees tú en el Hijo del hombre?» El contestó:
-«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo:
-«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo:
-«Creo, Señor.»
Y se postró ante él. Jesús añadió:
-«Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos. »
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
-«¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó:
-«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.»
Palabra del Señor
Comentario y Reflexión del Padre Santiago Martín FM
El relato de la curación del ciego de nacimiento nos puede ayudar para considerar cuál es nuestra propia situación. También nosotros podemos y debemos decir, como aquel hombre: "era ciego y ahora veo". Sin Jesús somos como ciegos que vamos por la vida andando por caminos desconocidos y, por lo tanto, dándonos golpes. Sin Jesús nos metemos en problemas y caemos en pecados que nos hacen daño y que incluso arruinan las muchas posibilidades que la vida nos ofrecía. Sin Jesús y la luz moral que Él nos da, nos dejamos llevar de nuestros instintos, de la ética ambiental cada vez más permisiva, y no sólo nos convertimos en nuestros principales enemigos, sino que hacemos daño a los que nos rodean, incluso a aquellos a los que más queremos.
En cambio, gracias a Jesús tenemos una noción del bien y del mal que nos ayuda a saber por dónde tenemos que caminar sin equivocarnos. Incluso aunque cayéramos, gracias a Jesús sabemos que podemos volver a empezar pidiendo perdón, y sabemos también cuál es el camino en el que tenemos que situar de nuevo nuestros pasos después de la caída. Démosle gracias a Dios por haber tenido la suerte de conocerle y corramos a contar a los demás que éramos ciegos y que Jesús nos ha curado, nos ha salvado.
No hacerlo así será un grave pecado de omisión, pues quizá sea nuestro testimonio lo que ayude a esa persona, que es un ciego como nosotros lo éramos, a buscar y encontrar a Cristo, a tener luz, a dejarse salvar por el Señor. No tengamos miedo a que nos critiquen por defender y vivir una moral que llaman anticuada; en el fondo, todo el mundo admira a los que van contracorriente y, en cada momento de la historia, éstos son los que han salvado al mundo.
Propósito Semanal
Date cuenta de que tu vida tiene que ser un testimonio atractivo para los demás.
No ocultes tu fe por vergüenza. Sé testigo.
¿Reconozco las formas de ceguera espiritual que he tenido y tengo en mi vida?
Recuerde algún sufrimiento que le haya ayudado a iluminar su vida
Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas ofrendas para el sacrificio y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
Deberías alegrarte, hijo mío, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.
Oración después de la comunión
Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa completa u Homilías de los Franciscanos de María:
● La misa de Hoy (en español)
Sobre el Padre Santiago Martín FM
Sacerdote y escritor español, nacido en Madrid en 1954. Estudió Biología, Teología Moral y Periodismo y fue consultor del Pontificio Consejo para la Familia.
Es fundador de los Franciscanos de María, una familia espiritual católica integrada por laicos, religiosas y sacerdotes que está presente en 60 países y fue aprobada por la Santa Sede en 2007. El carisma de esta familia religiosa es el agradecimiento.
Además es autor de más de 31 libros publicados en diversas editoriales.
Sobre las imágenes
Las imágenes que acompañan las lecturas pertenecen a Biblias iluminadas, es decir, ilustradas, del siglo XV. Todos las semanas en la sección Evangelio comentado publicaré una imagen diferente con cada lectura dominical del Ciclo para poder admirar su belleza.
Hoy es






