El Credo: La Profesión de Fe y el Símbolo de los Apóstoles
Actualizado el 12 de Enero del 2026
Un credo es una confesión de fe compartida por la comunidad religiosa. En la Iglesia Católica, constituye una fórmula fija que se recita de manera solemne dentro de la liturgia, representando el compromiso y la identidad de los creyentes frente a las verdades reveladas por Dios.
El llamado Credo corto es conocido técnicamente como el Símbolo de los Apóstoles. Recibe este nombre porque contiene un resumen fiel de las doce verdades fundamentales que los apóstoles enseñaron por mandato directo de Jesucristo. Su conocimiento es esencial, pues condensa las principales verdades que todo fiel debe creer para vivir conforme al Evangelio.
El Credo en la Liturgia de la Iglesia
Dentro de la celebración de la Santa Misa en el rito romano, el Credo se recita como conclusión de la Liturgia de la Palabra; es decir, tiene lugar después de la homilía y antes de la Oración de los Fieles. Su rezo es obligatorio en todos los domingos y solemnidades, aunque también puede utilizarse en otras celebraciones de especial relevancia.
San Ambrosio destacó la importancia de esta fórmula al afirmar que es el símbolo custodiado por la Iglesia de Roma, sede de Pedro, quien llevó la doctrina común a todos los cristianos. La firmeza de esta fe se apoya también en la advertencia de Gálatas (1, 8):
"Si alguno os viene a enseñar algo contrario a lo que os hemos enseñado, no le creáis aunque diga que es un ángel del cielo".
Existe además el Credo largo, denominado Símbolo Niceno-Constantinopolitano. Esta versión es el fruto teológico de los dos primeros Concilios Ecuménicos: el de Nicea (año 325) y el de Constantinopla (año 381), donde se precisaron verdades fundamentales sobre la divinidad de Jesús y del Espíritu Santo.
El Credo como Regla de Oro y Sello del Cristiano
Más allá de ser una fórmula litúrgica, el Símbolo de los Apóstoles es considerado por la tradición de la Iglesia como la "Regla de la Fe". Su función no es solo informativa, sino protectora: permite al fiel distinguir la verdad revelada de las interpretaciones erróneas. Es el distintivo que identifica al cristiano, un lenguaje común que une a la Iglesia universal por encima de las fronteras y el tiempo.
Recitar el Credo es un acto de renovación bautismal. Cada vez que pronunciamos estas verdades, estamos diciendo "sí" a la alianza que Dios selló con nosotros. Es, en esencia, un acto de amor y confianza en el cual el creyente no solo acepta conceptos intelectuales, sino que se entrega a una Persona: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¿Por qué se llama "Símbolo"?
La palabra "símbolo" proviene del griego symbolon, que originalmente se refería a la mitad de un objeto que se rompía para que dos personas pudieran reconocerse al encajar las piezas. En este sentido, el Credo es la pieza de identidad que nos hace reconocernos como miembros de un mismo cuerpo, la Iglesia.
Estructura Trinitaria de nuestra Profesión de Fe
Aunque el Credo se divide en doce artículos, su estructura fundamental es Trinitaria. Todo el contenido se organiza en torno a las tres Personas de la Santísima Trinidad, lo que nos ayuda a comprender cómo actúa Dios en la historia de la salvación:
- La primera parte habla de la Primera Persona Divina, Dios Padre, y de la obra maravillosa de la Creación.
- La segunda parte se centra en la Segunda Persona, Jesucristo, el misterio de su Encarnación, su Redención mediante la Cruz y su victoria sobre la muerte.
- La tercera parte trata sobre la Tercera Persona, el Espíritu Santo, quien es la fuente de nuestra santificación y actúa a través de la Iglesia.
Beneficios espirituales de rezar el Credo diariamente
Muchos santos y padres de la Iglesia recomendaban la recitación diaria del Credo fuera de la Misa como una armadura espiritual. Los beneficios de esta práctica incluyen:
- Fortalecimiento de la identidad: Nos recuerda quiénes somos y en quién hemos puesto nuestra esperanza frente a las dudas del mundo.
- Unidad con la Iglesia: Al rezarlo, nos unimos a millones de católicos, a los mártires que murieron por estas palabras y a los santos que las vivieron.
- Freno ante las tentaciones: Actúa como un recordatorio de la soberanía de Dios y del destino eterno que nos espera, dándonos fuerzas en los momentos de prueba.
- Compendio de oración: Cuando no sabemos cómo orar, el Credo nos ofrece las verdades más profundas para meditar en la presencia del Señor.
Como enseñaba San Agustín, el Credo debe ser nuestro espejo: "Mírate en él para ver si crees todo lo que dices creer, y goza cada día en tu fe". Es un tesoro que debemos llevar grabado no solo en la memoria, sino en el corazón, para que cada una de sus palabras se transforme en obras de caridad y vida cristiana.
Los 12 artículos del Credo Paso a Paso: Significado de cada uno
Para profundizar en el misterio de nuestra fe, a continuación te presento el Símbolo de los Apóstoles dividido en sus doce artículos. Puedes pulsar en cada enlace para acceder a una explicación detallada, clara y fácil de entender:
- Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra
- Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor
- Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen
- Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado
- Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos
- Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso
- Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos
- Creo en el Espíritu Santo
- La santa Iglesia católica , La comunión de los santos
- El perdón de los pecados
- La resurrección de los muertos
- Y la vida eterna. Amén .
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