¿Qué es "El hombre es capaz de Dios"?
Explicación, resumen y síntesis del Catecismo de la Iglesia Católica
Actualizado el 3 de Enero del 2026
¿Qué significa El hombre es capaz de Dios? Explicación
Este primer capítulo del Catecismo de la Iglesia Católica es la base de todo lo que creemos. No comienza hablando de reglas o de leyes, sino de la identidad más profunda del ser humano. La frase "capaz de Dios" (del latín capax Dei) no significa que el hombre sea un superhéroe, sino que tiene un "espacio vacío" en su corazón que solo puede ser llenado por el Creador. Es como si viniéramos de fábrica con una antena diseñada para sintonizar una sola frecuencia: la de la eternidad.
El hombre como ser religioso: La Iglesia nos enseña que la religión no es un invento cultural o una muleta psicológica. Es una característica biológica y espiritual. Desde las civilizaciones más antiguas hasta hoy, el hombre siempre ha buscado "algo más". Esa búsqueda de la verdad, de la justicia y de la belleza absoluta es, en realidad, una búsqueda de Dios, aunque a veces no sepamos ponerle nombre. Por eso, el Catecismo afirma que el hombre es, por definición, un "ser religioso".
Las dos alas: Fe y Razón: Un punto fundamental que a veces se entiende mal es cómo conocemos a Dios. El Catecismo es muy valiente al afirmar que la inteligencia humana, por sí sola, puede llegar a la certeza de que Dios existe. Mirando la perfección del universo (el mundo) y mirando la voz de la conciencia y el deseo de felicidad (el hombre), la razón nos dice que tiene que haber un Principio y un Fin. No es una fe ciega; es una conclusión lógica basada en la creación. Sin embargo, esta "luz de la razón" a veces se nubla por el pecado, el egoísmo o las malas influencias, y ahí es donde entra la necesidad de la fe.
La dificultad de hablar de Dios: Finalmente, este capítulo nos advierte sobre nuestras limitaciones. Dios es siempre más grande que nuestras palabras. Todo lo que decimos de Él (que es Padre, que es Bueno, que es Amor) es verdad, pero es una verdad parcial porque nuestro lenguaje es humano y limitado. Por eso, la Iglesia nos invita a una "purificación constante" de nuestro lenguaje: Dios no es un anciano en las nubes, es el Ser mismo, inefable y misterioso, que se abaja para que nosotros podamos tener una relación personal con Él.
En resumen, entender que somos "capaces de Dios" es recuperar nuestra dignidad. No somos polvo estelar a la deriva; somos invitados de honor a una comunión íntima con Aquel que nos pensó antes de que naciéramos.
Resumen "El hombre es capaz de Dios" Catecismo de la Iglesia Católica
!!! IMPORTANTE: Los números que están al comienzo de cada párrafo son para que se pueda encontrar el texto deseado en forma rápida para poder ser estudiado individualmente o si se va a hacer alguna referencia.
26 Al profesar la fe, decimos "Creo" o "Creemos". Antes de detallar la fe confesada, celebrada y vivida, debemos entender que creer es la respuesta del hombre a Dios, quien se revela y se entrega a él.
1ª Parte: La profesión de la fe
1ª Sección: "Creo"-"Creemos"
Capítulo Primero: El hombre es "Capaz" de Dios
I. El deseo de Dios
27 El deseo de Dios habita en el corazón humano, pues el hombre fue creado por y para Dios. Él nunca deja de atraerlo hacia sí, ya que solo en Dios se halla la verdad y la felicidad plena.
28 A lo largo de la historia, los hombres han buscado a Dios a través de diversas creencias y ritos. Estas expresiones son tan universales que definen al ser humano como un ser esencialmente religioso.
29 Sin embargo, esta unión vital con el Creador puede ser rechazada u olvidada por causas como la rebelión ante el mal, la indiferencia, las preocupaciones del mundo o el mal ejemplo de algunos creyentes.
30 Aunque el hombre olvide a Dios, Él no deja de llamarlo. Esta búsqueda requiere del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad y el testimonio de otros creyentes.
II. Las vías de acceso al conocimiento de Dios
31 Creado a imagen de Dios, el hombre dispone de "vías" o argumentos convergentes para conocer a su Creador. Estas no son pruebas en el sentido científico, sino pruebas filosóficas convincentes.
32 A través del mundo, observando su movimiento, orden y belleza, la razón puede reconocer a Dios como el origen y el fin del universo.
33 A través del hombre, su sed de verdad, su sentido del bien moral y su conciencia, se perciben signos del alma espiritual, la cual no puede tener otro origen que no sea Dios.
34 El mundo y el hombre demuestran que no tienen en sí mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan del Ser que es en sí mismo sin origen ni fin.
35 Las facultades humanas permiten conocer la existencia de un Dios personal. Pero para que el hombre pueda entrar en su intimidad, Dios ha querido revelarse y darle la gracia de la fe.
III. El conocimiento de Dios según la Iglesia
36 La Iglesia enseña que Dios puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas, pues el hombre es capaz de Dios.
37 No obstante, el hombre enfrenta dificultades para llegar a este conocimiento solo con su razón, debido al oscurecimiento causado por el pecado y los sentidos.
38 Por ello, la Revelación divina es necesaria para que las verdades religiosas y morales puedan ser conocidas por todos, con facilidad, firme certeza y sin mezcla de error.
IV. ¿Cómo hablar de Dios?
39 La Iglesia confía en la posibilidad de hablar de Dios a todos. Esto fundamenta el diálogo con otras religiones, con la filosofía y con las ciencias, incluso con no creyentes.
40 Como nuestro conocimiento de Dios es limitado, nuestro lenguaje también lo es. Solo podemos hablar de Dios partiendo de las perfecciones que observamos en sus criaturas.
41 Las criaturas poseen semejanza con Dios, especialmente el hombre. Por eso, las múltiples perfecciones de los seres reflejan, aunque de modo limitado, la perfección infinita divina.
42 Dios trasciende toda criatura, por lo que debemos purificar nuestro lenguaje de todo lo que sea limitado o imperfecto para no confundir al Dios inefable con nuestras imágenes.
43 Nuestro lenguaje humano realmente alcanza a Dios, pero sin poder expresar su misterio infinito. Siempre es mayor la diferencia entre el Creador y la criatura que su semejanza.
Resumen
44 El hombre es por naturaleza y vocación un ser religioso. No vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios, su origen y fin.
45 El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su única y verdadera dicha.
46 Al escuchar el mensaje de las criaturas y la voz de su conciencia, el hombre puede alcanzar la certeza de la existencia de Dios.
47 La Iglesia enseña que Dios puede ser conocido con certeza por sus obras gracias a la luz natural de la razón humana.
48 Podemos nombrar a Dios partiendo de las perfecciones de las criaturas, aunque nuestro lenguaje limitado no agote su misterio.
49 Sin el Creador la criatura se diluye. Por ello, los creyentes buscan llevar la luz del Dios vivo a quienes no le conocen o le rechazan.
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