Infografía Jesús vendrá a juzgar a vivos y muertos + Resumen Catecismo, significado y explicación (668-682)
¿Qué es "Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos"?
Explicación, resumen y síntesis del Catecismo de la Iglesia Católica
Actualizado el 20 de Junio del 2026
¿Qué significa que Jesús ha de venir a juzgar a vivos y muertos? Explicación del Reino de Cristo y el Juicio Final
Desde su Ascensión, Jesucristo reina como Señor del cosmos y de la historia, poseyendo todo poder en los cielos y en la tierra. Sin embargo, su Reino, aunque ya presente en la Iglesia como un germen, aún no se ha manifestado plenamente con todo su poder y gloria. Vivimos en el tiempo del Espíritu, un periodo de espera y vigilancia donde el bien y el mal crecen juntos, y donde la Iglesia debe atravesar pruebas y persecuciones antes del retorno definitivo de su Señor.
La fe nos enseña que Cristo volverá en gloria para realizar el Juicio Final. En ese momento, se revelará la verdad de cada corazón y la conducta de cada hombre ante la gracia de Dios. No es que Dios desee condenarnos; el juicio es, en realidad, la consecuencia de nuestras propias decisiones: quien rechaza el amor y la gracia en esta vida, se juzga a sí mismo. El triunfo definitivo de Dios sobre el mal no vendrá por un progreso humano constante, sino por una victoria divina tras la última sacudida de este mundo que pasa.
Por ello, los cristianos aguardamos con esperanza ese día, orando "Ven, Señor Jesús". El juicio será la culminación de la misericordia y la justicia divina, donde se restaurará el orden definitivo del amor y la paz. Mientras tanto, nuestra misión es dar testimonio y vivir en caridad, sabiendo que lo que hagamos por el prójimo, especialmente por los más pequeños, se lo estamos haciendo al mismo Cristo, quien vendrá como Juez justo y Redentor del mundo.
Resumen "Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos" Catecismo de la Iglesia Católica
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Artículo 7 "Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos"
I Volverá en gloria
Cristo reina ya mediante la Iglesia...
668 Jesús murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Su Ascensión significa que su humanidad ya participa del poder absoluto de Dios. Él es el Señor del cosmos y de la historia, el punto donde toda la creación encuentra su cumplimiento trascendente. Bajo sus pies, el Padre ha sometido todas las cosas, reconociéndolo como la autoridad suprema sobre toda potestad y dominación.
669 Cristo, como Señor, es la cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo místico. Aunque está glorificado en el cielo, permanece presente en la tierra a través de su Iglesia. La autoridad que ejerce sobre ella nace de su obra redentora y es impulsada por el Espíritu Santo. Así, la Iglesia constituye el germen y el comienzo del Reino de Dios en este mundo, presente ya en misterio.
670 Con la Ascensión, el designio divino ha entrado en su etapa final; estamos en la "última hora". La renovación del mundo ya está decidida de forma irrevocable y se manifiesta anticipadamente en la Iglesia, que brilla por una santidad real aunque todavía imperfecta. El Reino de Cristo se hace visible mediante los signos milagrosos que acompañan el anuncio del Evangelio por todo el mundo.
... esperando que todo le sea sometido
671 Aunque el Reino de Cristo ya está presente, su consumación plena con poder y gloria ocurrirá solo con el regreso del Rey. El Reino sufre ataques de los poderes del mal, a pesar de que estos fueron vencidos en la Pascua. Mientras esperamos cielos nuevos y tierra nueva, la Iglesia vive entre las criaturas que gimen, suplicando en cada Eucaristía: "Ven, Señor Jesús", para que se apresure su retorno definitivo.
672 Antes de ascender, Jesús aclaró que no era el momento del establecimiento glorioso del Reino mesiánico tal como Israel lo esperaba. El tiempo actual es para el Espíritu Santo y para dar testimonio, pero también es una época marcada por pruebas y por el combate contra el mal. Es, fundamentalmente, un tiempo de espera activa y vigilia, donde la Iglesia se prepara para los acontecimientos de los últimos días.
El glorioso advenimiento de Cristo, esperanza de Israel
673 El advenimiento de Cristo en gloria es inminente, aunque no nos corresponde conocer el momento exacto fijado por el Padre. Este evento escatológico puede ocurrir en cualquier instante. Tanto el retorno de Jesús como la prueba final que lo precederá están en manos de Dios, retenidos hasta el tiempo oportuno que solo su sabiduría conoce plenamente.
674 La venida del Mesías glorioso está vinculada al reconocimiento de Jesús por parte de "todo Israel". Tras la incredulidad de una parte del pueblo judío, llegará un tiempo de consolación y restauración universal. La entrada de la plenitud de los judíos en la salvación, tras la de los gentiles, permitirá que el Pueblo de Dios alcance la plenitud de Cristo y que Dios sea todo en todos.
La última prueba de la Iglesia
675 Antes del fin, la Iglesia pasará por una prueba final que sacudirá la fe de muchos. Se desvelará el "misterio de iniquidad" mediante una impostura religiosa que ofrecerá soluciones falsas a cambio de la apostasía. La forma suprema de este engaño es la del Anticristo: un seudo-mesianismo donde el hombre se glorifica a sí mismo, desplazando a Dios y a su verdadero Mesías.
676 Esta impostura aparece siempre que se intenta realizar la esperanza mesiánica dentro de la historia política o secular. La Iglesia ha rechazado sistemáticamente el milenarismo y cualquier forma de mesianismo secularizado, que falsifica la verdadera redención. El Reino futuro no es una construcción política humana, sino una realidad que se alcanza solo más allá del tiempo histórico.
677 El triunfo del Reino no será un proceso de progreso histórico constante de la Iglesia, sino una victoria directa de Dios sobre el último desencadenamiento del mal. La Iglesia entrará en la gloria siguiendo a su Señor en su propia Pascua (muerte y resurrección). El triunfo definitivo tomará la forma del Juicio Final tras la última sacudida cósmica de este mundo pasajero.
II Para juzgar a vivos y muertos
678 Jesús anunció que en el último día se juzgará la conducta de cada uno y los secretos de los corazones. Se condenará la incredulidad culpable de quienes rechazaron la gracia divina. El criterio principal del juicio será la actitud hacia el prójimo; Jesús mismo declarará que lo hecho a los más pequeños y necesitados fue hecho directamente a su propia persona.
679 Cristo posee el derecho pleno de juzgar las obras de los hombres por ser el Redentor del mundo, un derecho adquirido en la Cruz. Aunque el Padre le entregó todo juicio, el Hijo no vino para condenar, sino para dar vida. Es el hombre quien, al rechazar la gracia y el Espíritu de amor en esta vida, se juzga a sí mismo y elige su propio destino eterno según sus obras.
Resumen
680 Cristo, el Señor, reina ya por la Iglesia, pero todavía no le están sometidas todas las cosas de este mundo. El triunfo del Reino de Cristo no tendrá lugar sin un último asalto de las fuerzas del mal.
681 El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia.
682 Cristo glorioso, al venir al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos, revelará la disposición secreta de los corazones y retribuirá a cada hombre según sus obras y según su aceptación o su rechazo de la gracia.
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