Infografía Celebrar la liturgia de la Iglesia + Resumen Catecismo, significado y explicación (1135-1199)
¿Qué es "La celebración sacramental del Misterio Pascual"?
Explicación, resumen y síntesis del Catecismo de la Iglesia Católica
Actualizado el 19 de Septiembre del 2026
¿Qué significa Celebrar la liturgia de la Iglesia? Explicación
La liturgia es, ante todo, una acción sagrada del Cristo total donde la Iglesia peregrina en la tierra se une a la asamblea celestial en una celebración de júbilo y comunión eterna. En este encuentro, Jesucristo actúa como Sumo Sacerdote, presidiendo una alabanza en la que participan los ángeles, la Virgen María y todos los santos. No se trata de un simple recuerdo histórico, sino de la actualización del misterio de la salvación que, a través de la fuerza del Espíritu Santo, permite a los fieles de hoy participar de la misma gracia que brota de la Pascua de Cristo.
Esta celebración se manifiesta mediante un rico tejido de signos, palabras y símbolos que elevan los elementos de la creación y la cultura humana a la dignidad de canales divinos. La asamblea litúrgica, compuesta por todos los bautizados, ejerce su sacerdocio común participando activamente, mientras que los ministros ordenados actúan como iconos vivos de Cristo-Cabeza. A través del uso de la música, el canto y las imágenes sagradas, el misterio se hace sensible al hombre, permitiendo que la fe se nutra tanto de la Palabra proclamada como de la acción sacramental realizada en la comunidad.
Finalmente, la liturgia transfigura el tiempo y el espacio ordinarios para convertirlos en lugares de encuentro con lo sagrado. El domingo se establece como el día primordial de la resurrección, eje de un año litúrgico que recorre todos los misterios de la vida de Jesús hasta la culminación de los tiempos. Aunque el templo espiritual es el corazón de cada creyente, las iglesias visibles se levantan como signos de la morada de Dios con los hombres y como anticipo de la Jerusalén celestial. En estos espacios sagrados, la oración de la Iglesia consagra cada hora del día, orientando toda la existencia humana hacia la gloria de la Santísima Trinidad.
Resumen "La celebración sacramental del misterio pascual" Catecismo de la Iglesia Católica
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Artículo 1: Celebrar la liturgia de la Iglesia
1135 La catequesis de la liturgia requiere primero entender la economía sacramental para revelar la novedad de la celebración de los siete sacramentos de la Iglesia.
I ¿Quién Celebra?
1136 La liturgia es una acción del Cristo total; quienes la celebran participan ya de la liturgia celestial, donde la celebración es comunión y fiesta plena.
1137 El Apocalipsis muestra la liturgia celestial con Dios en su trono, el Cordero inmolado y resucitado como Sumo Sacerdote, y el río de vida del Espíritu Santo.
1138 En este servicio de alabanza participan las potencias celestiales, la creación, los servidores de ambas Alianzas, el nuevo pueblo de Dios, los mártires y María.
1139 El Espíritu y la Iglesia nos permiten participar de esta liturgia eterna cada vez que celebramos el misterio de la salvación a través de los sacramentos.
1140 Es toda la comunidad unida a su Cabeza quien celebra; las acciones litúrgicas son celebraciones de la Iglesia como sacramento de unidad y pertenecen a todo el cuerpo.
1141 La asamblea bautizada constituye un sacerdocio santo consagrado para ofrecer sacrificios espirituales, teniendo el derecho y la obligación de una participación plena y activa.
1142 Algunos miembros son consagrados por el sacramento del Orden para actuar en representación de Cristo-Cabeza al servicio de todos los miembros de la Iglesia.
1143 Existen ministerios particulares no ordenados, como acólitos y lectores, que desempeñan un auténtico oficio litúrgico según las tradiciones y necesidades pastorales.
1144 En la celebración cada persona, sea ministro o fiel, debe realizar aquello que le corresponde según la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas vigentes.
II ¿Cómo Celebrar?
1145 La celebración sacramental utiliza signos y símbolos arraigados en la creación y la cultura humana que se revelan plenamente en la obra de Jesucristo.
1146 El hombre, siendo corporal y espiritual, necesita signos materiales para expresar realidades espirituales y comunicarse con los demás y con Dios mismo.
1147 Dios habla mediante la creación visible; el cosmos material permite a la inteligencia humana percibir las huellas del Creador en elementos como la luz y el agua.
1148 Realidades sensibles como lavar, ungir o partir el pan pueden expresar tanto la acción santificante de Dios como el culto y la gratitud del hombre.
1149 La liturgia de la Iglesia integra y santifica estos elementos de la creación dándoles la dignidad de signos de la gracia y de la nueva creación.
1150 Los signos de la Alianza en el pueblo elegido, como la circuncisión y la pascua, son prefiguraciones de los sacramentos de la Nueva Alianza en la Iglesia.
1151 Jesús utilizó signos de la creación y gestos simbólicos en su predicación y curaciones para dar a conocer los misterios del Reino de Dios.
1152 El Espíritu Santo realiza la santificación purificando e integrando los símbolos del cosmos y cumpliendo las figuras de la Antigua Alianza mediante los sacramentos.
1153 Cada celebración sacramental es un encuentro dialógico entre el Padre y sus hijos que se expresa mediante acciones simbólicas y la Palabra de Dios.
1154 La liturgia de la Palabra es parte integrante de los sacramentos; requiere signos como el ambón y la homilía para alimentar adecuadamente la fe de los fieles.
1155 Palabra y acción son indisociables; el Espíritu Santo otorga inteligencia de la Palabra y realiza mediante el sacramento las maravillas de Dios que han sido anunciadas.
1156 El canto sagrado, unido a las palabras, es una parte necesaria de la liturgia solemne que continúa la tradición bíblica de alabar al Señor con el corazón.
1157 La música y el canto sirven a la gloria de Dios y la santificación según su belleza expresiva y la participación unánime de toda la asamblea.
1158 Los textos destinados al canto deben estar en conformidad con la doctrina católica y tomarse preferentemente de la Sagrada Escritura y las fuentes litúrgicas.
1159 La imagen sagrada representa principalmente a Cristo; la Encarnación permite representar al Dios que se hizo visible en la carne para que contemplemos su gloria.
1160 La iconografía cristiana transmite el mensaje evangélico por la imagen, de modo que palabra y representación pictórica se aclaran mutuamente para los fieles.
1161 Las imágenes de María y los santos significan a Cristo glorificado en ellos y manifiestan la unión con la nube de testigos que participan en la salvación.
1162 La belleza de las imágenes estimula la oración para que el misterio celebrado se grabe en el corazón y se traduzca en una vida nueva.
III ¿Cuándo Celebrar?
1163 La Iglesia celebra la obra de salvación en días determinados, conmemorando la resurrección semanalmente y todo el misterio de Cristo a lo largo del círculo anual.
1164 La liturgia en días fijos está impregnada por la novedad del misterio de Cristo realizado una vez por todas, superando las antiguas fiestas de la ley mosaica.
1165 La oración litúrgica se centra en el "hoy" de la Pascua de Jesús, que actúa como el eje permanente y la guía de toda la historia humana.
1166 El domingo es el día del Señor, memorial de la creación y la resurrección; es el día en que la comunidad se reúne para el banquete eucarístico.
1167 Los fieles deben reunirse el domingo para escuchar la Palabra y participar en la Eucaristía, dando gracias por la esperanza recibida de Cristo resucitado.
1168 El año litúrgico queda transfigurado por el resplandor del Triduo Pascual, convirtiéndose en un verdadero año de gracia donde el Reino de Dios irrumpe en el tiempo.
1169 La Pascua es la fiesta de las fiestas y solemnidad de las solemnidades, pues el misterio de la resurrección penetra y somete el tiempo viejo a la energía divina.
1170 La fecha de la Pascua se celebra el domingo siguiente al plenilunio de primavera; las Iglesias buscan actualmente un acuerdo para una fecha de celebración común.
1171 El año litúrgico desarrolla el misterio pascual a través de diversos aspectos, incluyendo las fiestas de la Encarnación que conmemoran el inicio de la salvación.
1172 En este ciclo anual la Iglesia venera a la Virgen María por su vínculo indisoluble con la obra salvadora de su Hijo, viéndola como imagen de lo que espera ser.
1173 Al recordar a los santos, la Iglesia proclama el misterio pascual cumplido en ellos, propone su ejemplo y pide sus méritos para alcanzar los beneficios divinos.
1174 La Liturgia de las Horas consagra el curso del día y la noche con la alabanza pública, permitiendo que el misterio de Cristo penetre cada momento cotidiano.
1175 Todo el pueblo de Dios está llamado a participar en el Oficio divino según sus circunstancias, uniendo su voz a la oración incesante de Cristo al Padre.
1176 Celebrar las Horas requiere armonizar la voz con el corazón y una rica instrucción bíblica para comprender profundamente el sentido de los salmos.
1177 La lectura de la Palabra y de los Padres en la Oración de las Horas ayuda a interiorizar el misterio celebrado y prepara el alma para la oración silenciosa.
1178 Esta liturgia es prolongación de la Eucaristía y acoge otras devociones como la adoración al Santísimo, que complementan la vida de oración de la comunidad.
IV ¿Dónde Celebrar?
1179 El culto en espíritu y verdad no se liga a un lugar exclusivo, pues los fieles son piedras vivas que edifican el edificio espiritual y el templo del Dios vivo.
1180 Los edificios destinados al culto significan a la Iglesia que vive en ese lugar, siendo moradas de Dios donde los hombres se unen en Cristo.
1181 La casa de oración debe ser apropiada para la Eucaristía y la presencia del Salvador, manifestando la armonía de los signos de Cristo que actúa en ese lugar.
1182 El altar es el centro del templo donde se hace presente el sacrificio de la cruz y la mesa del Señor a la que el pueblo es invitado.
1183 El tabernáculo debe ocupar un lugar de honor para favorecer la adoración, junto con un sitio seguro para el Santo Crisma y los óleos sagrados.
1184 La sede debe significar la presidencia del ministro y el ambón la dignidad de la Palabra de Dios hacia la cual se dirige la atención de los fieles.
1185 El templo requiere espacios para el Bautismo y la Penitencia, además de invitar al recogimiento y la oración personal que prolonga la plegaria litúrgica.
1186 La iglesia visible simboliza la casa paterna y el paso del mundo del pecado a la vida nueva de la Jerusalén celestial hacia la cual caminamos.
Resumen
1187 La liturgia es obra del Cristo total; nuestro Sumo Sacerdote la celebra con la Virgen, los apóstoles y todos los santos en la liturgia celestial.
1188 Toda la asamblea es liturgo según su función, unida en el sacerdocio bautismal y servida por los ministros ordenados que representan a Cristo-Cabeza.
1189 Los signos de la creación y la vida humana, asumidos por el Espíritu Santo, se convierten en medios para la acción salvífica y santificadora de Jesucristo.
1190 La liturgia de la Palabra es fundamental para expresar el sentido de la celebración y motivar el compromiso de la fe de los fieles congregados.
1191 El canto y la música deben emplearse buscando la belleza de la oración, la participación unánime y el respeto al carácter sagrado de la celebración.
1192 Las imágenes sagradas alimentan la fe; a través del icono adoramos a Cristo y veneramos a quienes están representados en ellas, como los ángeles y santos.
1193 El domingo es el día principal para la Eucaristía por ser el día de la resurrección, el gozo y el descanso, siendo el núcleo de todo el año litúrgico.
1194 El ciclo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde su encarnación y nacimiento hasta su ascensión y la espera de su venida gloriosa.
1195 La memoria de los santos manifiesta la unión con la liturgia del cielo y estimula a la Iglesia de la tierra en su camino de fe hacia el Padre.
1196 Al celebrar las Horas, los fieles se asocian a la oración universal de Cristo para dar gloria al Padre y pedir el Espíritu sobre el mundo entero.
1197 Cristo es el verdadero templo y los cristianos son templos del Espíritu Santo, piedras vivas con las que se construye la Iglesia de Dios.
1198 La Iglesia necesita iglesias visibles como lugares santos de reunión que prefiguran la Jerusalén celestial hacia la cual peregrinamos.
1199 En los templos la Iglesia celebra el culto público, escucha la Palabra, ofrece el sacrificio de Cristo y cultiva la oración personal y el recogimiento.
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