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sábado, 1 de febrero de 2014

Castidad, formas del voto de castidad catolica

sábado, febrero 01, 2014

La castidad es respecto al placer carnal lo que la abstinencia en relación con las satisfacciones de la mesa. Es la virtud de la templanza aplicada al dominio de los sentidos.

Una persona es casta cuando se abstiene de toda delectación carnal voluntaria. La castidad puede también practicarse en el matrimonio suprimiendo las relaciones conyugales o regulando estrictamente su uso según los preceptos divinos.

El placer de los sentidos sólo es lícito dentro del matrimonio, y para el único fin del mismo que es la procreación. Siendo la castidad una renuncia total o parcial a esta delectación, no puede practicarse más que de dos maneras: renunciando al matrimonio o bien restringiendo en él el uso en las relaciones conyugales.

Pero los solteros que se abstienen de cometer el pecado de la carne, no por eso practican la virtud de la castidad, ya que la práctica de una virtud no consiste solamente en rechazar el pecado, sino el esfuerzo de la voluntad hacia la perfección. Inversamente la delectación carnal involuntaria no puede destruir en el que la sufre la virtud moral, la cual no depende más que de su voluntad.

La esperanza de la gloria corporal del cielo, el respeto al cuerpo consagrado por la habitación del Espíritu Santo y la recepción de la Eucaristía son algunos motivos de la virtud de la castidad.

El más alto grado de castidad es la virginidad, y el voto de virginidad consiste en abstenerse perpetuamente de los placeres carnales permitidos en el matrimonio.

El voto de castidad responde al consejo del Evangelio y cuenta con el ejemplo de Jesucristo, (esto lo podemos leer en Mateo 10), pero obviamente no conviene ligarse a él sin la suficiente garantía de absoluta fidelidad porque este voto implica la promesa de abstenerse de cometer no solamente actos externos, sino también internos, como deseos o complacencias intencionadas.

El voto de castidad puede revestir tres formas: puede ser perpetuo, temporal o limitarse a la castidad conyugal. Y en las personas consagradas a Dios, la transgresión del voto de castidad es un sacrilegio.

Solamente la Iglesia puede dispensar del voto de castidad y esta dispensa sólo se concede por razones de extrema gravedad.

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